Esos Señores, Georges Ancey

[Ces Messieurs]. Come­dia en cinco actos representada en Bruselas en 1903.

Una joven y rica viuda de provincias, que trata de esconder su sed de vivir en un pseudomisticismo religioso, se enamora del abate Thibaud, joven párroco de la locali­dad donde ella posee una villa. Impulsada por las palabras del párroco que la incli­nan a la caridad y, sobre todo, deseosa de atraerse al abate, cede parte de su patri­monio para la construcción de un asilo y para la restauración de la iglesia. Pero el abate Thibaud no mira más que a su pro­pio interés y a su carrera: obtenido un as­censo en premio a su diligencia, se va a Versalles de vicario. La mujer, rechazada, piensa en dar un escóndalo en público. Por fin, gracias a las admoniciones de su hermano y comprendiendo su error, se encuen­tra a sí misma, y dedica su afecto y sus cuidados a una sobrinita a la que quiere mucho.

El autor declara en el prólogo que la obra tiende a demostrar «la terrible in­fluencia del sacerdote sobre la mujer, con grave peligro para ambos». Esos señores, según el autor, son los sacerdotes, hipócri­tas y egoístas, que a menudo se deleitan en prender su propia sensualidad erótica y la de sus penitentes. El anticlericalismo, tan de moda a fines del .siglo pasado, se une a los excesos del teatro naturalista, en este ensayo de escaso valor artístico, pero in­teresante como prueba de aquella mentali­dad y de aquel espíritu. Alguna dureza de expresión, y la pintura del mezquino mun­do provinciano, no redimen a la obra, cu­yas escenas más crudas, fueron luego supri­midas en la representación.

N. Inghilleri di Valladauro