El Cuento de invierno, W. Shakespeare

Comedia en 5 actos, en verso y en prosa

Leontes, rey de Sicilia, se ha unido en matrimonio a Hermiona. Al co­mienzo del drama Leontes recibe la visita de Políxenes, rey de Bohemia y amigo suyo de infancia. Leontes es víc­tima de unos insanos celos que le hacen creer que el hijo que está a punto de darle Hermiona es en realidad de Po­líxenes. Por dicha razón ordena a Camilo, su consejero, que envenene a Políxenes; pero Camilo, que no está dis­puesto a cometer un delito tan horrendo, advierte a Po­líxenes y escapa con él a Bohemia, Leontes instruye un proceso por adulterio contra Hermiona, y para aplacar a los indignados cortesanos envía a pedir una respuesta al oráculo de Delfos.

Entre tanto nace una niña, pero Leontes ordena al fiel y noble Antígono que la deje aban­donada en una playa desierta. Sobre la cabeza de Leon­tes se cierne la catástrofe: por el oráculo sabe que su mu­jer es inocente y por un sirviente que Hermiona ha muer­to de dolor. Mientras tanto, Antígono lleva a la niña, que ha recibido el simbólico nombre de Perdita, a las playas de Bohemia: Antígono es devorado por un oso. Perdita se salva y es criada por unos pastores. Convertida en una bella muchacha, se ve correspondida en su amor por Florisel, el hijo del rey Políxenes. Ambos jóvenes huyen a Sicilia para escapar a la cólera del rey. Todos los enre­dos se aclaran cuando llegan a la corte de Leontes, pues, gracias a la llegada de Políxenes y de los pastores bohe­mios, Perdita es reconocida por su padre. Y puesto que el rey aún llora a su pérdida Hermiona, le muestra una estatua que tiene un parecido extraordinario con su mu­jer. La estatua es, en realidad, Hermiona, y nada falta para la alegría de Leontes que ha sufrido enormemente por sus pasadas equivocaciones.