Con el Amor no se Juega, Alfred de Musset

[On ne badine pas avec l’amour]. Comedia en tres actos de Alfred de Musset (1810-1857), pu­blicada en 1834, representada en París en 1861. El joven Perdican vuelve a su castillo, mayor de edad y doctor; su prima Camila regresa del convento; y el padre de él quie­re casarlos. Pronto chocan el orgullo de la muchacha y la ligereza ostensible de Per­dican. Ella soñó con el amor perfecto y, co­mo las monjas le han dicho que los hom­bres son volubles e inconstantes, considera imposible su sueño y quiere volver al con­vento. Él confirma al principio la opinión de la muchacha, para concluir que el amor es lo único que no ejerce atracción sobre él. Camila escribe a una amiga que ha dejado desesperado a su primo rechazándole; Perdican intercepta la carta, quiere vengarse y dice las palabras más tiernas a la aldeana Rosita, con términos despectivos para Camila, sabiendo que ésta le escucha desde detrás de un árbol. Pero Camila, que sabe que su carta ha sido interceptada, in­tuye en Perdican el despecho y el amor. Advierte a Rosita que el joven la engaña y la hace asistir escondida a un diálogo en que ambos, vencido el orgullo, se revelan al fin su afecto.

Rosita se desmaya, y Cami­la, que puede acusar al joven de mentira, le indica su deber de casarse con la aldeana. Él lo hará pero por despecho, mientras la pobre Rosita está dispuesta a devolverle la palabra. Ahora es Camila la que sufre, más de amor que de orgullo herido, y lo de­clara a su primo, quien verdaderamente sólo la ama a ella. Rosita, que ha vuelto a escu­char, muere a causa de ello; pero su muerte separa definitivamente a los jóvenes. Con los Caprichos de Mariana (v.), es la más profunda comedia de Musset, con una in­tensidad de sufrimiento en el conflicto entre amor y orgullo, que recuerda la experiencia del autor con George Sand. La pobre Ro­sita aporta la nota fresca y patética; en torno al joven que vuelve, las voces de los campos, los recuerdos de infancia están atrevidamente expresados por el Coro, de poesía rica y libre. El grotesco colorido se hace divertido con maese Blazius, dama Pluche y el cura, y es más abundante que en otras obras, creando en torno al conflicto humano un hálito de fantasía shakespeariana. Magnífico ensayo de aquel teatro que tardó tanto tiempo en ser acogido en la escena y que es la mejor creación del poeta.

V. Lugli

Musset es uno de esos grandes autores a los que los escritores de profesión desdeñan con más gusto y a los que la multitud sigue más ciegamente. (E. Jaloux)

*      De la comedia de Musset, G. Nigord y L. Leloir sacaron un libreto para una ópe­ra en tres actos, con música de Gabriel Pierné (nacido en 1863), representada en París en 1910.