Carnavalada del Padre Brey, Falso Profeta, Johann Wolfgang Goethe

[Fastnachtspiel vom Pater Brey, dem falschen Profeten]. Sátira de Johann Wolfgang Goethe (1749-1832), pu­blicada en volumen en 1774 junto con el Prólogo a la marioneta moral y política, las Peregrinaciones del artista (v.) y la Feria de Plundersweilen (v.), bajo el nombre de Klinger. Lleva la indicación: «ha de representarse, sin embargo, después de Pascua para instrucción, utilidad y deleite de la cristiandad, y en particular, para que sirva de áureo espejo a las mujeres y a las don­cellas». El padre Brey, aquí satirizado, que busca, en ausencia de Balandrino, con in­sípidas zalemas, suplantarlo en el corazón de Leonor, su esposa, representa a Franz Michael Leuchsenring que dirigía las con­ciencias del círculo de Darmstadt, al que pertenecían, entre otros, Jacobi, Julia Bon- deli y Sofía la Roche. Leuchsenring era el confidente íntimo, una especie de confe­sor, que, profesando conceptos de falsa pureza, desnaturalizaba el amor en insul­sas ternuras, y, para elevar a la mujer, ha­cía de ella un ser evanescente al que qui­taba toda espontaneidad y todo gozo de amar. Estuvo a punto de ser víctima de esas doctrinas Carolina Flachsland, durante la ausencia de Herder, pero al regresar éste, en 1773, desvaneció aquellos humos senti­mentales y se casó con ella. En el astuto Balandrino, que se presenta en la sátira disfrazado de oficial del ejército, para pro­bar el corazón de su Leonor, de la cual se figura que no es amado, y la descubre siem­pre fiel y apasionada, se representa a Her­der, mientras el droguero atormentado por la pedante orden del padre Brey figura a Merck. Cuando Balandrino descubre la im­postura y la inconsciencia de la doctrina de Brey, éste, burlado, es enviado a la pocilga para enseñar a los cerdos, que necesitan «orden y sentimiento», sus lemas. El epi­sodio final está inspirado en la «novella» boccaciana de Buffalmacco (v. Decamerón, VIII, 9) mientras que el desarrollo de la sátira se ajusta a las maneras del viejo Hans Sachs.

G. F. Ajroldi