Yeh Sou Pu Yen, Hsia Ching-ch’iu

[Palabras del viejo selvático]. Novela china escrita por Hsia Ching-ch’iu, autor casi desconocido. Este trabajo, publicado en 1880, fue escrito bajo el reinado del emperador K’ang Hsi (1662- 1723). Comprende 124 episodios, divididos en veinte secciones no numeradas, sino distin­guidas con veinte caracteres chinos que componen la frase: «Despertar las capaci­dades militares, sondear la literatura, es propio de un literato prudente, que no tiene igual bajo el cielo; amalgamar los Libros Canónicos, fundir los anales, éste es el primer libro extraordinario entre los hombres».

El héroe de la novela, Wên Po, es un ser único que reúne en sí todas las dotes y virtudes más raras y excelentes que han constituido en todo tiempo objeto de admiración y deseo por parte de la huma­nidad. Literato de gran valor, hombre de fuerza extraordinaria, valiente, pero modes­to y respetuoso, Wên Po es también un genio que posee hasta poderes sobrenatu­rales, como, por ejemplo, el de transformar su aspecto. La novela pertenece a la cate­goría de los llamados «Hsien Tsai Hsiao Shuo» (literalmente: «novelas que demues­tran el talento»), y con ella el autor se pro­pone hacer gala de su erudición. Y, en efec­to, es una verdadera enciclopedia de la cul­tura china, puesto que su acción se desen­vuelve entre disertaciones acerca de la filo­sofía, de la literatura, de las artes, de la medicina y otros mil temas.

Pero el Yeh Sou Pu Yen refleja sobre todo la época en que fue escrito, época en que el confucionismo racionalista de Chu Hsi (1130-1200) estaba en auge contra el budismo y el taoísmo, que hasta entonces habían gozado de una enorme influencia en la corte impe­rial y fuera de ella; todas las simpatías del autor son para la clase de los «Ju» (confucianos), y en el propio protagonista pre­senta la encarnación de las virtudes confucianas, mientras los papeles más odiosos están siempre desempeñados por sacerdotes budistas o taoístas, cuyos vicios Wên Po castiga en nombre de la moral confuciana. Libro licencioso y a veces hasta obsceno, el Yeh Sou Pu Yen posee, sin embargo, notables méritos estilísticos, pero sin nin­guna cualidad positiva, lo cual explica que su éxito fuera puramente ocasional.

M. Muccioli