Wenceslao, Jean Rotrou

[Venceslas]. Tragedia en cinco actos de Jean Rotrou (1609-1650), es­trenada en 1647. El argumento lo sacó el autor de la tragedia del español Francisco de Rojas, No hay ser padre siendo rey (v.). Alejandro, el hijo menor del anciano rey Wenceslao, ama a Casandra y se ha casado secretamente con ella.

No sabiendo qué le va a parecer al rey, piensa que logrará con­tar con la ayuda de Ladislao, su hermano mayor, heredero del trono, y hace que le hable el duque de Curlandia, favorito y ministro de Wenceslao. Pero Ladislao, que ama secretamente a Casandra y odia al du­que, se enfurece y lo arroja sin permitirle que acabe de exponer su mensaje. Mientras Alejandro comunica a su amada el resul­tado de su tentativa, Ladislao los sorprende y en la oscuridad mata a Alejandro, cre­yendo que se trata del odiado duque. Por deseo de Casandra y amor a la justicia, Wenceslao condena a muerte a su hijo ho­micida; sin embargo, el pueblo se levanta en favor del príncipe. Entonces Wenceslao, para sustraer a su hijo de la condena, cree que lo mejor es abdicar a su favor: « ¡Sé rey, Ladislao, yo seré padre!». La tragedia es considerada con fundamento como una de las obras maestras de Rotrou, por su in­tenso y real dramatismo.

El tema funda­mental es la crisis moral de Ladislao, que acepta su justa condena y solamente por las necesidades de la dinastía y de la patria se sustrae a la expiación. Con esta obra, que al llegar después de las primeras obras maestras de Corneille (v. El Cid) acusa felizmente su influencia, Rotrou, superando las complicaciones novelescas hacia las que a menudo se dejaba llevar, afirmó su mejor originalidad, que consiste en una delicada profundización de los motivos psicológicos, y especialmente en una penetrante dulzura del verso, en una patética exquisitez de tono que anuncian la nueva tragedia de Racine.

G. Alloisio

El único, antes de Racine, que pintó los furores y los crímenes de que el amor es capaz. (La Harpe)

Conservó sus defectos, su descuidada im­provisación, sus negligencias>, pero también sus cualidades: una imaginación y una sen­sibilidad lírica que en ciertas escenas pintorescas o melancólicas dan un tono abso­lutamente original a sus obras. (Lanson)

*  Apostolo Zeno (1668-1750) escribió un melodrama del mismo título, que músico Cario Francesco Pollarolo (1653-1722) y se estrenó en Venecia en 1703.