Un Ejemplo Moderno, William Dean Howells

[A Modem Instance]. Novela del escritor norteamericano pu­blicada en 1882. La hermosa e impetuosa Marcia Gaylor no sabe renunciar a casarse con Bartley Hubbard, apasionadamente ama­do por ella, aunque haya tenido la prueba de su ligereza y escasa rectitud moral. La vida conyugal de Marcia y Bartley es bas­tante serena en los primeros tiempos. Des­pués de cada disputa Marcia está siempre dispuesta a ceder, a reconocer que Bartley es muy cuerdo y bueno, y éste, adulado y mimado, desempeña con cierta gracia su papel de marido y de padre. La joven pare­ja vive en Boston, y Bartley se abre camino como brillante periodista.

Según él, no importa que un periódico tenga un tono moral elevado, lo que importa es que repre­sente una buena inversión de capital para su propietario y guste al público, satisfa­ciendo su apetito de noticias emocionantes y picarescas. Marcia no llega a comprender la actitud inmoral de la carrera periodística de Bartley, pero cuando en la vida privada le ve actuar con despreocupación y ligereza, tiene violentos arranques de rebelión, aun­que esté dispuesta a ceder a sus razona­mientos y a su ironía. Ben Halleck, un an­tiguo compañero de universidad de Bartley, ama a Marcia con un amor tanto más des­graciado cuanto que reconoce la inmorali­dad de sus propios sentimientos.

Sufre terri­blemente viéndola unida a un hombre a quien siempre ha despreciado y está seguro de que ella habrá de soportar pruebas muy dolorosas. Y no se equivoca: Bartley aban­dona a Marcia y, algunos años más tarde, trata de divorciarse. Pero no consigue el di­vorcio y Marcia sólo quedará libre después de la muerte del marido. Pasado algún tiem­po, Ben Halleck, después de una larga lucha consigo mismo, decide pedirla como esposa. Pero para él el matrimonio con Marcia sig-v niñearía una degradación moral porque la amaba ya cuando no era libre, e incluso ha­bía llegado a ansiar que se divorciase de Bartley, contribuyendo así a¿ deterioro mo­ral de la sociedad. Así opina Aterton, ami­go de Halleck, portavoz de la moral puri­tana del escritor que se revela en toda la narración.

La concepción de la novela es trágica, pero la tragedia se suaviza en el ambiente y en los personajes mediocres que el autor describe con tanto cuidado. Marcia paga con años de sufrimiento el error de no haber sabido frenar sus pasio­nes y renunciar en otro tiempo a Bartley. Pero no se convierte en figura trágica, sino en mujer quejumbrosa y limitada. Bartley Hubbard, el periodista inmoral, es una figura más convincente: Howells ha aprovechado su larga y directa experiencia de los ambien­tes periodísticos, que conoció desde joven.

L. Jacchia