[A Modem Instance]. Novela del escritor norteamericano publicada en 1882. La hermosa e impetuosa Marcia Gaylor no sabe renunciar a casarse con Bartley Hubbard, apasionadamente amado por ella, aunque haya tenido la prueba de su ligereza y escasa rectitud moral. La vida conyugal de Marcia y Bartley es bastante serena en los primeros tiempos. Después de cada disputa Marcia está siempre dispuesta a ceder, a reconocer que Bartley es muy cuerdo y bueno, y éste, adulado y mimado, desempeña con cierta gracia su papel de marido y de padre. La joven pareja vive en Boston, y Bartley se abre camino como brillante periodista.
Según él, no importa que un periódico tenga un tono moral elevado, lo que importa es que represente una buena inversión de capital para su propietario y guste al público, satisfaciendo su apetito de noticias emocionantes y picarescas. Marcia no llega a comprender la actitud inmoral de la carrera periodística de Bartley, pero cuando en la vida privada le ve actuar con despreocupación y ligereza, tiene violentos arranques de rebelión, aunque esté dispuesta a ceder a sus razonamientos y a su ironía. Ben Halleck, un antiguo compañero de universidad de Bartley, ama a Marcia con un amor tanto más desgraciado cuanto que reconoce la inmoralidad de sus propios sentimientos.
Sufre terriblemente viéndola unida a un hombre a quien siempre ha despreciado y está seguro de que ella habrá de soportar pruebas muy dolorosas. Y no se equivoca: Bartley abandona a Marcia y, algunos años más tarde, trata de divorciarse. Pero no consigue el divorcio y Marcia sólo quedará libre después de la muerte del marido. Pasado algún tiempo, Ben Halleck, después de una larga lucha consigo mismo, decide pedirla como esposa. Pero para él el matrimonio con Marcia sig-v niñearía una degradación moral porque la amaba ya cuando no era libre, e incluso había llegado a ansiar que se divorciase de Bartley, contribuyendo así a¿ deterioro moral de la sociedad. Así opina Aterton, amigo de Halleck, portavoz de la moral puritana del escritor que se revela en toda la narración.
La concepción de la novela es trágica, pero la tragedia se suaviza en el ambiente y en los personajes mediocres que el autor describe con tanto cuidado. Marcia paga con años de sufrimiento el error de no haber sabido frenar sus pasiones y renunciar en otro tiempo a Bartley. Pero no se convierte en figura trágica, sino en mujer quejumbrosa y limitada. Bartley Hubbard, el periodista inmoral, es una figura más convincente: Howells ha aprovechado su larga y directa experiencia de los ambientes periodísticos, que conoció desde joven.
L. Jacchia

