En 1914, Maurice Ravel (1875- 1937) escribió este Trio, cuyos temas están tomados, según declaración del compositor, del folklore vasco.
El primer movimiento otorga el papel esencial al violín, que expone el canto, mientras que los demás instrumentos crean una especie de fondo sonoro de brillantes irradiaciones. El segundo movimiento se titula «Pantoum», pues su construcción evoca el Pantoum, poema malayo en el que el segundo y cuarto versos de una estrofa reaparecen como primero y tercer versos de la estrofa siguiente. Ravel emplea aquí una armonización extremadamente coloreada; los ritmos contrapuestos y el uso de la gama cromática crean un ambiente oriental de extrema fluidez y poesía. El tercer movimiento, «Adagio», resucita la antigua forma del pasacalle. Comienza como un movimiento perpetuo. La misma célula rítmica se repite incansablemente en los bajos, mientras que el violín y el violonchelo reemprenden el tema en sordina antes que el piano, a su vez, no llegue a dominarlo. Este tema se disgrega, se disuelve lentamente y se evapora.
El «Final» es una de las obras maestras de la música contemporánea. Con tres instrumentos, Ravel da la impresión de tener toda una orquesta a su disposición. El piano domina este conjunto, y sobre él hace pasar un soplo de grandeza y suntuosidad maravillosas. Este Trío fue ejecutado en primera audición en 1915, en la Société de Musique Independante, por Casella, Enesco y Feuillard.

