[El abanico de las flores de melocotonero]. Famoso drama chino en cuarenta y dos actos, escrito por Kung Shang-jên en el siglo XVII d. de C. El autor, fiel a la dinastía china de los Ming, describió en este drama el trágico fin de aquella dinastía, originado por la invasión de los tártaros manchúes.
Un joven literato, Hou Fang-yü, en aquellos tristes días encuentra en Nankín a una bella cantante llamada Li Hsiang-chün y, enamorándose de ella, la hace su esposa. En Nankín, entre tanto, el famoso traidor Wên Ta-chen, temido y odiado por muchos, trata de engañar a la opinión pública conquistando la amistad de Hou Fang-yü, al que todos quieren por su nobleza de alma. Mas el joven literato y su esposa rechazan desdeñosamente sus ofrecimientos. Entonces Wên, para vengarse, hace correr la falsa noticia de que el general Tso Liang-yü, amigo de Hou Fang-yü, está preparando una rebelión contra Nankín y que Hou se halla de acuerdo con él. Hou se ve obligado a huir de dicha capital y a dejar sola a Li Hsiang- chün.
El ejército manchú invade entretanto Pekín y el emperador chino se suicida. Wên Ta-chen, una vez ha organizado un nuevo gobierno y ha elevado al trono a un pariente del difunto emperador, que él domina a placer, comienza a vengarse de sus adversarios sin preocuparse de la invasión. Un amigo de Wên acosa brutalmente a la mujer de Hou; y ella, luchando con él para resistir sus» asechanzas, se hiere, manchando con una gota de sangre el abanico en que su esposo había escrito una poesía la misma noche de sus bodas. Esta mancha es convertida en una flor de melocotonero por un amigo que la socorre, y el abanico es enviado como mensaje al marido, de quien ella nada sabe. Hou, por su parte, busca en vano a su mujer, porque los acontecimientos se precipitan: el último general fiel (del que el literato era consejero) se mata arrojándose al río Azul; los tártaros ocupan Nankín, donde, entre matanzas y saqueos, muere también el traidor Wên Ta-chen. La desventurada Li Hsiang-chün, que ha logrado abandonar la ciudad, halla refugio en un convento de monjes budistas, mientras el marido se esconde en los montes vecinos a Nankín.
Un día, en un convento, durante una fiesta solemne, los dos esposos se encuentran en medio de una indecible alegría. Pero, en este momento interviene un monje, quien con una amonestación severa explica la vanidad de los placeres mundanos y aconseja a los esposos que abracen la vida monástica; y así lo hacen. Su renuncia simboliza la desesperación y el pesimismo ante los acontecimientos del mundo, provocados en los espíritus por el fin de la antigua civilización china. El último acto del drama está formado por cantos delicados y conmovedores en grado sumo, que describen la desolada ciudad de Nankín después de la destrucción llevada a cabo por los tártaros.
S. Lokwang

