[El libro de Shams ad-Din]. Colección de cerca de trescientas poesías breves del poeta persa Sadi (11849-1291?), compuesta para el primer ministro de Hulagu y de su sucesor Abada Khan; se trata de «ghazal» (composición breve compuesta de un número variable de dísticos), de «qasidah» (composición similar a la precedente, pero con versos más largos y en número que alcanza el centenar, de tema variado, a menudo áulico y de forma siempre grave y solemne) y de «ribai» (cuartetas de carácter filosófico y epigramático). Contiene consejos, preceptos, enseñanzas prácticas, observaciones filosóficas, sentencias y algún epigrama.
El amigo, para ser tal, ha de saber advertir los errores de su amigo, para que se corrija. La ambición y la avidez rompen incluso la amistad más sólida. Entre el estúpido y el sabio nunca podrá haber verdadera amistad, porque uno no podrá exponer sus estupideces ni el otro su sabiduría. Reaparece aquí, como en el Jardín de las rosas (v.), el concepto de que la fuerza de la naturaleza supera a la de la educación, y que quien nace malvado se inclina al mal, como quien nace carente de ingenio no puede hacerse verdaderamente hombre, aunque estudie toda su vida. También es cierto, sin embargo, que la educación es necesaria a quien tiene capacidad de aprender. No reveles tus secretos ni al amigo más querido, pues puede tener a su vez amigos queridos a quienes referirlo. Se repite el concepto, predilecto de los poetas orientales, de que la vida mortal es cosa vana, como son vanos los honores y éxitos. El príncipe. ha de temer el llanto de su pueblo como teme al veneno, y nadie ha de enriquecerse con la miseria ajena. Un pensamiento define perfectamente la naturaleza buena y humilde del poeta: es mejor ser hormiga, que no molesta a nadie, que avispa, que ofende con su aguijón.
Parece ser que Sadi recogió en esta obra los pensamientos que sucesivamente se le ocurrían según/los acontecimientos y vicisitudes de su vida, tan espontáneas y vivas son estas sentencias filosóficas, recopiladas sin orden preestablecido. Aun presentando una forma inferior a la elegantísima de sus demás composiciones, el Libro es un espejo fiel y sincero del alma del poeta y de la vida de la época.
G. Lupi

