Selva De Las Musas, Eugenio Gerardo Lobo

Bajo este títu­lo se recogieron las poesías de Eugenio Gerardo Lobo (1679-1750), publicadas en Cá­diz en 1717. El tono general que preside el conjunto es prosaico y pueden descubrirse, a través de muchos de sus versos, restos de un culteranismo mal digerido, principalmen­te en las piezas de metro largo. Logra, con todo, aciertos en las composiciones menos ambiciosas, y en especial en varias de sus décimas, que pueden considerarse como auténticos modelos de naturalidad y gracia.

Graciosas e interesantes son sus «Irónicas instrucciones para ser buen sol­dado», con las que logró mejorar la disci­plina de los que estaban a sus órdenes; recuérdese aquella décima: «Será estudio principal / de un soldado verdadero / el no quitarse el sombrero / aunque pase el general; / desprecie a todo oficial, / hable con ceño cruel, / y en metiéndose con él, / sin que la razón le venza, / encaje una desvergüenza / al arcángel San Miguel…» Entre sus imitaciones de Góngora y Que- vedo, tiene alguna personalidad el soneto «Ten esa mano, artífice, que errado…»; pero se nota en general, en su obra, la ten­dencia hacia el neoclasicismo: «A la estatua del Silencio», sin que logre desprenderse absolutamente de la tradición española, de la que es fiel reflejo el epitafio «No sus­pendas el paso, caminante».

Y en el ir y venir de ambas tendencias se deslizan sus versos, en los que. no falta el poema de circunstancias nacido al calor del momento histórico que le cupo en suerte vivir: «A la muerte de Luis I», sin que la inspiración del poeta llegue a cuajar en una persona­lidad definitiva. Gerardo Lobo brilló ade­más en su época como autor festivo, y de él se recuerda la comedia El más justo rey de Grecia.