Reunión de Familia, Thomas Stearns Eliot

[The Family Reunión]. Obra dramática del gran poeta norteamericano, nacionalizado inglés, galardonado con el Premio Nobel de Literatura, Thomas Stearns Eliot (1888-1965), repre­sentada por primera vez en el Westminster Theatre de Londres en marzo de 1939.

Es la tercera obra dramática del autor y está si­tuada cronológicamente entre Asesinato en la Catedral (v.) y Cocktail Party (v.). La obra presenta el problema del pecado y de la expiación, frente a los temas tratados en las otras dos obras, el del martirio y su grandeza en Asesinato en la Catedral, y el de las relaciones humanas en Cocktail Party. Si la primera de estas obras, en cuan­to a su estructura y movimiento, ofrece una semejanza con la tragedia griega, ésta ofre­ce también la misma semejanza pero en cuanto a su contenido. Por esto ha dicho acertadamente un crítico que el problema moral está «enfocado con una extraña mez­cla de libertad moral y de fatalismo deter­minista claramente heredado de la tragedia griega, que sólo puede explicarse por el deliberado propósito del autor de plantear en un ambiente actual el conflicto trágico de las Euménides de Esquilo».

Por esto el poeta no sólo trata el problema de la ex­piación, sino que la maldición de la culpa recae sobre toda la familia y sólo puede ser redimida con el sacrificio de uno de los hijos. La trama de la obra es complicada — como es frecuente en Eliot — y los pro­blemas no se aclaran hasta el final. Harry Monchensey, joven aristócrata inglés, here­dero de una noble familia, regresa a los treinta y cinco años a su casa solariega del norte de Inglaterra, para celebrar el cumpleaños de su madre. De este joven sa­bemos que había rechazado el amor de una de sus primas, que la madre le había des­tinado, y que se casó con una joven a quien no amaba. Ahora, viudo desde hace un año, revela a los suyos que él mismo mató a su esposa empujándola al mar du­rante una travesía en barco. Vuelve perse­guido por el remordimiento, y es aquí don­de encontrará la forma de liberación me­diante la revelación del destino familiar que le lleva a expiar no sólo sus propias culpas, sino también las de sus padres.

Es su tía Agatha, hermana de su madre, quien le re­vela que su padre, lord Monchensey, se casó sin estar enamorado de su esposa y tuvo a sus hijos sin amor, especialmente a él, y que estaba profundamente enamorado de ella. Es entonces cuando Harry comprende el pecado que lleva consigo. El crimen que ha cometido Harry es el que quiso cometer su padre con su esposa, y que no llegó a realizar porque Agatha lo impidió por el amor que profesaba a Harry todavía en las entrañas de la madre y que ella ya con­sideraba como hijo suyo por el amor de su cuñado. Es ahora cuando Harry puede emprender una nueva vida, vida ésta que empieza con la muerte de su madre, vida que no sabemos y que permanece en la in­cógnita, y que dramáticamente constituye un grave defecto, como ha reconocido el propio Eliot en su ensayo «Poesía y dra­ma»: «su defecto más serio es que se nos deja en un estado de ánimo dual, sin saber si considerar la obra como la tragedia de la madre o la salvación del hijo.

Estas si­tuaciones no están ajustadas, como me lo confirma el hecho de que toda mi simpatía se dirija ahora a la madre, que me parece ser, acaso a excepción del chófer, el úni­co ser humano cabal de la obra, en tanto que mi héroe me pesa como el más insopor­table de los pedantes». De hecho la figura de la madre es mucho más viva, en su vo­luntad de salvar la casa del pecado y de la culpa del padre, mientras que Harry no parece directamente vinculado al problema y a la tragedia. De todas formas, tanto el tema como el problema planteado por Eliot tienen una profundidad que no desmiente la categoría de otras obras suyas y sobre todo una profundidad moral que es típica de su teatro y de toda su obra. [Trad. es­pañola anónima (Buenos Aires, 1953)].