Reliquias de la Antigua Poesía Inglesa, Thomas Percy, obispo de Dromore

[Reliques of Ancient English Poetry, consisting of oíd heroic Ballads, Songs and other Pieces of our earlier Poets, together with some few of later Date]. Colección de baladas populares inglesas, pu­blicada en 1765 por Thomas Percy, obispo de Dromore (1729-1811).

Son composiciones que van desde la época anterior a Chaucer hasta el final del reinado de Carlos I, casi todas ellas halladas en un antiguo manus­crito «in folio», escrito a mediados del si­glo XVII, y distribuidas en tres volúmenes, cada uno de los cuales está a su vez divi­dido en tres partes, que contienen una se­rie independiente de poesías que demues­tran el gradual desenvolvimiento de la len­gua y de la poesía inglesas.

En la primera parte del primer volumen, después de un ensayo sobre los trovadores ingleses, halla­mos la más célebre de las Baladas fronteri­zas (v.), Chevy Chase (v.), en tanto que tenemos una nota caballeresca en la historia de Sir Cauline, enamorado de la hija de un rey; en Rey Etsmere [King Etsmere], en la que el héroe combate contra los moros ves­tido de trovador; en el Caballero de Elle [The Child of Elle], en la que el amor en­tre dos jóvenes da fin a una antigua y tradicional discordia; encontramos también una romanza sobre el célebre bandido Ro­bín Hood (v. Robín, de los bosques y Guy de Gisborne), una bella balada sobre los peli­gros de la navegación invernal en los mares del Norte (v. Sir Patrick Spens); no falta la nota truculenta y dramática en Edward Edward, inspirada en un parricidio, y en Edom of Gordon, historia de una sangrien­ta venganza.

En la segunda parte tenemos, por el contrario, baladas y poesías rela­cionadas con Shakespeare, o porque las ins­piró directamente, como Gernuto, el ju­dío de Venecia [Jernutus, the Jew of Venice] o el Rey Lear y sus tres hijas [King Lear and his three Daughters], o porque de ellas hace mención el poeta en sus dra­mas, como El Rey Copetúa y la mendiga [King Copethua and the Beggar-maid], o porque las modificó, utilizando su motivo central, como en la Canción del sauce [Willow, willow], de Otelo (v.).

La tercera parte, además de una serie de baladas re­ferentes a la gran insurrección del Norte en la época de la reina Isabel, contiene una graciosa disputa poética entre placer y ho­nor (Ulises y la sirena [Ulyses and the Syren]), un elogio del amor conyugal en Winifred, una bella canción filosófica (Mi es­píritu es para mí un reino [My mind a Kingdom is to me]) y algunas traducciones del español. La primera parte del segundo volumen comienza con un grupo de libelos y baladas políticas y satíricas, entre ellas El torneo de Tottenham [The Tournament of Tottenham], que es una burla de las afec­taciones caballerescas de la época; la nota pastoril se deja sentir en Harpalus y en Robin and Makyne, mientras que la Morenita (v.) expresa un apasionado grito de amor.

Llegamos así a mediados del siglo XVI, cuando las musas estaban profunda­mente empeñadas en la controversia reli­giosa; en el segundo libro encontramos la dramática balada cuyos interlocutores son Lutero, el papa, un cardenal y un agricul­tor [A Bailad of Luther, the Pope, a Car­dinal and a Husbandman] y las dos sáti­ras, John Anderson y Little John Nobody; el elemento romántico está representado por la historia de la Bella Rosmunda [Fair Rosamond] y de la cortesana Jane Shore. En la tercera parte domina, en cambio, la nota alegórica, con el Lamento de la conciencia [The Complaint of Conscience] y con Sim­ple verdad y ciega ignorancia [Plain Truth and Blind Ignorance]; sigue una serie de canciones que explican las caprichosas fe­chorías de unos locos («mad songs») y el celebérrimo Lilli Burlero (v.), sátira con­tra los papistas y los irlandeses, que tanta importancia tuvo en la revolución de 1688.

El tercer volumen, dedicado a los temas románticos, va precedido por observaciones sobre las antiguas romanzas métricas; la primera parte está compuesta de poemas so­bre el rey Artús (v.); la segunda contiene algunas leyendas sobre Guy de Warwick (v.), la dolorosa balada Fair Margaret and Sweet William, la desdichada historia de Niños en el bosque (v.) y la trágica Hija de Lady Isabel [Lady Isabella’s Daughter]; por fin, en la última parte encontramos un grupo de baladas sobre San Jorge, la fan­tástica y romántica historia de los dos ge­melos Valentín y Ursino [Valentine and Ursine] y, en el Dragón de Vantley [The Dragón of Vantley], una parodia burlesca de viejas baladas, que nos demuestra cómo el propio género llega a su fin.

Aunque la co­lección diste mucho de ser rigurosa y per­fecta, puso al público por vez primera en contacto con la esencia de la vieja poesía popular que mejor respondía al intento de renovación literaria de su tiempo, deseoso de una inspiración espontánea e inmediata. Los ritmos fuertes, las repeticiones de la balada obraron casi insensiblemente, duran-, te una generación completa, en el espíritu poético inglés, para renacer asimilados y transformados en el romanticismo.

A. P. Marchesini