Quintetos de Sgambati

Dos composi­ciones instrumentales para piano, dos violines, viola y violonchelo, que Giovanni Sgam­bati (1841-1914) compuso en edad bastante juvenil y que fueron en 1876 propuestas por Wagner para su publicación; en efecto, se publicaron en Maguncia, respectivamente como Op. 4 y 5.

El primero está en «fa me­nor», el segundo en «sol menor»; ambos en cuatro tiempos, mantienen aproximadamente la forma de sonata como se había desarro­llado en la época romántica especialmente con Mendelsshon y Schumann, ‘pero en con­tornos más puros, encerrando un contenido más de efusivo lirismo que de severo clasi­cismo. En los primeros tiempos respectivos la forma es en conjunto regular («Adagio» de introducción seguido de «Allegro» bite- mático y tripartito); en los demás es varia­ble: el Op. 4 tiene como segundo tiempo una especie de scherzo de ritmo gracioso de 5/8 de forma tripartita, con el trío central de ritmo ternario; como tercer tiempo un «An­dante sostenido»; como cuarto, un tema con variaciones. El Op. 5 tiene en los tiempos correspondientes, una «Barcarola», un «An­dante» y un «Allegro vivace», casi en forma de «rondó».

En ambas obras hallamos ya las cualidades principales del arte de Sgam­bati, esto es, una simpática vena melódica, una técnica segura y una notable fluidez discursiva. Pero la inspiración musical no es siempre de gusto elevado: en el Op. 4, ya en su primer tiempo, después de un feliz comienzo animado, el fraseo se vuelve a tre­chos algo ampuloso, lo cual, sin embargo, es atemperado por los interesantes desarro­llos y el siempre vivo dialogar de los ins­trumentos.- El Quinteto Op. 5 es en conjunto más equilibrado, especialmente en su pri­mer tiempo, sobrio y homogéneo; en los demás notaremos también en algunos mo­mentos un estilo no muy en armonía con la tradicional pureza de la forma instru­mental y, especialmente en la «Barcarola», un sabor melódico que recuerda aquella vena popularísima italiana (de origen centromeridional) no siempre franca y pro­funda.

Sin embargo, también aquí Sgam­bati se mantiene elegante y moderado, en el diálogo entre los cinco instrumentos, el pia­no tiene papel fundamental, pero no pre­ponderante: en las sonoridades y en los rit­mos pianísticos es visible aquí y allá la influencia de Liszt, venerado maestro de Sgambati, pero no seguido por él en las tendencias más esenciales. En conjunto, los dos Quintetos son obras inteligentes, que representan las primeras manifestaciones notables de aquel retorno al gusto de la música instrumental que apareció en Italia en los últimos decenios del siglo pasado, y por lo cual el nombre de Sgambati va a menudo asociado con el de Martucci.

F. Fano