Composición poética del escritor mexicano Ignacio Rodríguez Galván (1816-1842), fechada en septiembre de 1839. El autor, después de saludar la soledad y de acogerse a ella, ve aparecer la figura del guerrero mexicano: «de oro y telas cubierto y ricas piedras/ cetro y penacho/de ondeantes plumas se descubre; tiene/potente maza a su siniestra, y arco/y rica aljaba de sus hombros penden!..».
«La parte descriptiva — escribe Menéndez Pelayo — es admirable y recuerda sin desventaja los mejores trozos de Heredia . en El Teocalli de Chnlula. La parte política es de inflamada elocuencia. No sirve aquí la apoteosis de Guatimozín, como en otros poetas mexicanos, de pretexto para declamaciones contra la antigua España. El autor sabe muy bien que de otra parte viene el peligro, y en presencia de las insolentes amenazas de Francia y de Inglaterra y de las depredaciones de los yankees echa de menos a los conquistadores, “varones invencibles, si crueles”, y si evoca la sombra del heroico defensor de Tenoxtitlán, es para hacerle clamar una y otra vez con angustia: “¿dónde Cortés está, dónde Al- varado?”». La Profecía de Guatimoc, calificada por el citado crítico de «obra maestra del romanticismo», figura en la edición publicada por Antonio, hermano del autor, en 1851.
A. Milllares Carlo

