Poesías, Vincent Voiture

La colección poé­tica de Vincent Voiture (1598-1648), alma de la sociedad mundana de su tiempo, se publicó póstuma, junto con las Cartas (v.), por Martin Pinchóme, con el título de Œuvres de M. de Voiture (París, 1650, en 4.°).

Sonetos, epístolas, «rondeaux», madrigales, estancias, alternan en esta obra, en la que no es fácil hallar algo que re­vele, no digamos un sentimiento de cierta consistencia, sino, al menos, un acento de emoción cualquiera. Es la inconsistencia misma que aspira a hacerse poesía y que se reduce solamente a un repertorio de frases convencionales y alambicadas, de lugares comunes que quedan como la ex­presión típica de la sociedad «preciosa» del «Hotel de Rambouillet», de que Voiture es el simbólico representante.

Basta el título de algunas de sus poesías para dar una idea de la nulidad poética de este escritor: «Estancias a una dama cuya saya se levantó al caer de la carroza en el campo»,, «Es­tancias sobre una señorita que tenía las mangas de la camisa arremangadas y su­cias». Sólo se pueden señalar las estancias en que el poeta habla de «l’insensible et le froid Voiture», que, al pasar por un bosque entre el encanto primaveral de la natura­leza, «Parlait d’amour comme s’il en sentoit». Las ninfas del agua y de los bosques no pueden hacer otra cosa que reir. Pero un fauno que le oye, dice: «Possible est-il plus vray qu’il ne le dit».

Son versos iró­nicos, empapados al mismo tiempo de un cierto tono melancólico, que revelan el convencimiento que el escritor tiene de la vanidad de su juego. Merecen sobre todo recordarse los versos que dedica al maris­cal de Bassompierre, encerrado en la pri­sión, cuyo espíritu, dice el poeta, es per­petuamente activo y libre en la soledad de la cárcel.  Es una poesía que no está privada de u a sustancial y ruda grandeza, en la que vibra un principio de verdadera espi­ritualidad. Pero se trata sólo de momentos fugaces en el alma del escritor, fundamen­talmente frívola y fatalmente presa en el círculo fatuo de su existencia indolente y parasitaria.

F. Ámpola