[Pensieri d’amore]. Serie de diez fragmentos en endecasílabos libres, de Vincenzo Monti (1754- 1828), compuestos en 1782, unidos entre sí por un común movimiento lírico.
Estas composiciones están en estrecha ‘relación con los versos libres Al príncipe don Segismundo Chigi (v.), tanto en orden de tiempo como por el argumento y ocasión, y por la dependencia artística de las Cuitas del joven Werther (v.). El poeta, obsesionado por las penas de un amor desgraciado (acerca de dicho caso, menos dramático en la realidad de lo que resulta en la poesía, véase Al príncipe don Segismundo Chigi), no puede dejar de dirigir el pensamiento a su mujer durante las noches de insomnio, aunque ninguna esperanza sostenga ya su corazón y sepa que se engaña recreando con la mente imágenes de una felicidad irrealizable.
De ello resulta un tono desgarrador, que culmina (frag. X) en una invocación a la muerte, la única que puede al menos unir en el más allá las dos almas para quienes la tierra ha sido cruel: «Perché dunque a venir lenta é cotanto./quando é principio del gioir la morte?» [«¿Por qué, pues, ha de venir tan lentamente/cuando es principio del placer la muerte?»]. Tanto en estas composiciones como en las anteriores al Chigi, fragmentos enteros del Werther están magistralmente traducidos; por lo que Tommaseo las admiraba mucho y con razón, y llegó a decir que quedarían como inmortales.
M. Vinciguerra
Un verdadero e ingenuo afecto de amor y de dolor no surge de los Pensamientos. La voluptuosidad del verso priva sobre aquel dolor; mejor dicho, el verso lo es todo. (F. Flora)

