El Patio Azul, Santiago Rusiñol

[El pati blau]. Idilio dramático en dos actos del pintor, comedió­grafo y novelista catalán Santiago Rusiñol (1861-1931), estrenado el 12 de mayo de 1903.

La acción se desarrolla en el patio azul de una casa de un pueblo de la costa cata­lana. María vive con su hija Agna-Rosa, enferma y sin recursos. Sólo un pariente lejano, don Josep, recién llegado de Amé­rica, las ayuda económicamente, pero con la intención de quedarse al cabo con la casa donde ellas viven.

En tan apurada si­tuación, Jacint, joven artista, pide a María que le deje pintar el patio azul. Pero la súbita llegada de Agna-Rosa desvía la aten­ción del pintor hacia ella y el cuadro se transforma, en realidad, en un retrato de la muchacha con el patio azul en segundo término. Después, entre diálogos inocentes y con tintes líricos, va tejiéndose el idilio entre ambos jóvenes; pero el estado de la muchacha se agrava rápidamente y el mé­dico confiesa a Jacint que no tiene salva­ción.

Un grupo de amigas la visitan para celebrar el mes de mayo y cantan y rezan fervorosamente. Pero el último día del mes de la Virgen, en medio de cánticos y júbilo, Agna-Rosa muere súbitamente. La llegada de don Josep no distrae de su acerbo dolor a los que han presenciado el final de Agna- Rosa. Pero el indiano ofrece a Jacint com­prarle el cuadro.

El pintor cree de momento en la bondad de don Josep, pero éste aclara que lo quiere para mostrar su-nueva finca y en cuanto a la muchacha: «La noia… la noia… esborri-la» [«La chica… la chica… bórrela»].

Quizá Rusiñol escribió esta obra sólo por su final, para caracterizar la fría ruindad de un tipo con el que debió cho­car en su vida cotidiana, tan alegre y tan alejada de la usura económica. Por lo demás, la obra es agradablemente sentimental y bien resuelta desde el punto de vista escé­nico.

A. Manent