[Passe-temps]. Colección de textos en prosa de Paul Léautaud (1872- 1956), publicada en 1928. El título lo dice todo.
De la deliciosa «Madame Cantili» a los «Recuerdos de la Curia», a las divagaciones sobre los gatos y los perros, únicos seres vivientes a quienes perdona la burla de Léautaud, cada página está cargada de humor, de amargura sin historias, de delicadeza sin excesos.
Este hombre singular pertenece al siglo XVIII. Tiene de él la limpieza, la fantasía, las maneras, el encanto. Travieso, ingenuo, vagabundo de la aristocracia, inclinado hacia el dandismo, y en algunos instantes «précieux», pero jamás por la lengua, que él quiere sin rodeos, directa y tomada sobre el mismo hecho.
Dice lo que quiere, simplemente, y esta simplicidad que apunta a la verdad en su brutalidad anecdótica, es siempre cruel, como debe serlo. Toma su comicidad de una mezcla finamente dosificada de observaciones inmediatas y de reflexiones muy personales.
No se deja influir en su visión, ni por una ambición desmesurada, ni por un mensaje, ni por una moral. Es criticón, jamás malvado voluntariamente, y conserva muy a menudo un sentido muy desembarazado de sus limitaciones, en verdad muy numerosas.
Este hombre, solo y único, no tiene nada que perder ni nada que ganar. Puede permitirse el decirlo todo y divertirse, cuando el enemigo de turno ya ha sido tocado y renuncia al juego. Léautaud, dondequiera que llegue, encontrará sus animales y sus libros.
Una pluma, un pedazo de papel, un vecino de quien reírse y un vecino de quien aprovecharse; estos elementos bastan a Léautaud. Estas son, sin rodeos, todas las virtudes que cabe hallar en Pasatiempo, virtudes que dan al volumen su ambiente, inimitable y aislado como el autor.

