[París et Viane]. Es una de las novelas caballerescas más conocidas y aun hoy día comparte con los Reyes de Francia (v.) y Guerin, el desdichado el honor de las lecturas populares.
Apareció en edición francesa en Amberes, en 1487, bajo el nombre del marsellés Pierre o Saint-Pierre de la Cypede o de La Sippade, el cual, según propia declaración, lo tradujo en 1432 de un texto provenzal, traducido a su vez de un texto catalán.
G, París opina, sin que por lo demás pueda aducir ninguna prueba documental, que se trata de una ficción de La Sippade, que escribió seguramente el texto directamente en francés, y atribuye los provenzalismos del texto al origen meridional de su autor.
La novela, empero, está Citada antes de 1412, y el filólogo C. Chabaneau opina que si el original fue francés, no deja de ser indudable la existencia de una versión provenzal. La novela conoció un favor inmenso y fue traducida a todas las lenguas; la primera impresión fue la italiana, La historia de los nobilísimos amantes París y, Viana [La Historia de li novilissimi amarvti Paris et Viene] (Parma, 1482).
El delfín de Vienne, después de muchas plegarias, recibe del cielo la gracia de una hija, a la que pone el nombre de su ciudad (Vienne, Viana), puesto que aquel que se casase con ella le sucedería en el trono. Viana crece bella y virtuosa, y de ella se enamora el jovencito Paris; éste se constituye en campeón de Viana en muchos torneos y justas, sin darse jamás a conocer, ya que la humildad de su cuna no le permite aspirar al amor de Viana.
La princesa descubre por casualidad que es Paris su misterioso caballero, corresponde a su amor y, puesto que el Delfín rechaza la demanda de Paris, huye con él para casarse secretamente. Una tempestad detiene a los fugitivos, que son alcanzados por los arqueros del Delfín, y Viana vuelve a la corte a tiempo para salvar al padre de Paris, encarcelado por el Delfín.
Éste querría que Viana se casase con el hijo del duque de Borgoña, y en vista de que Viana se niega, la hace encerrar en una tétrica prisión. París, que mientras tanto ha ido a parar a Levante, se entera de que el Delfín, enviado por el papa y el rey de Francia a espiar las fuerzas sarracenas, es prisionero del sultán, lo liberta y lo devuelve a su patria. Entonces el Delfín da su consentimiento para la boda, y los dos se casan entre la alegría general.
L. Vertova

