[Strana negodjaev]. Poema dramático de Esenin [Sergej Aleksandrovič Esenin, 1895-1925], escrito en 1922-23 y que quedó incompleto.
Durante la vida del poeta fueron publicados algunos fragmentos, y hasta 1927 no se publicó íntegro en la edición completa de sus obras. En El país de los canallas, Esenin toma como motivo uno de los peores aspectos de la realidad rusa en los primeros y caóticos años de la revolución: el bandidismo profesional.
El poema comienza con un diálogo entre Chekistov, comisario encargado de la vigilancia de una línea férrea en los Urales, y un compañero, en el cual se trata con amarga viveza de la desgraciada situación del pueblo ruso, retrógrado e indolente. Después de este diálogo, se asiste al saqueo de un tren por los hombres de Nomách, el bandido poeta, que entre el desorden general sólo en el riesgo encuentra razón de vida.
Un policía chino, Iisa Chin, cae sobre la pista de Nomách, que tras variadas peripecias escapa de sus perseguidores gracias a un diabólico truco. El país de los canallas tiene un valor ideológico particular, porque en el bandido, Esenin representa al rebelde contra el nuevo orden social. Nomách dice:
«Yo soy ciudadano del mundo y vivo como me parece y me gusta… Pensamiento inútil es el Estado, todo es confusión…, un rebaño de animales de colores diversos… La igualdad es una trampa para los imbéciles… como, por lo demás, lo son las ideas en política…»
Trata de constituir un movimiento contrarrevolucionario, de recoger a los desilusionados como él, a las gentes que sólo viven en el riesgo y la orgía. Nomách se parece mucho a Esenin: le gusta expresarse en imágenes, y su palabra tiene aliento lírico, especialmente cuando recuerda la campiña nativa. Vuelven aquí los temas caros a Esenin: el amor al campo, la desilusión que provocó en él la revolución, la vida de orgías y escándalos que le llevó al suicidio.
G. Kraisky

