Orestes, preso desde hace tiempo de las Furias, y Electra esperan el juicio por sus crímenes del pueblo de Argos. Ellos confían en la intervención de Menelao y de Helena, que acaban de llegar con su hija Hermíone, pero Pílades acaba de anunciarles que la sentencia ha sido de muerte.
Decididos a no aceptar el veredicto, para salvarse ponen en práctica un plan sin escrúpulos: Pílades y Orestes matan a Helena en el palacio y Electra atrae allí, mientras tanto, a Hermíone, para que Orestes pueda servirse de ella como rehén. Mientras Electra prende fuego al palacio, Menelao, para evitar la muerte de su hija, les permite marcharse libremente. Aparece Apolo con Helena, que ha sido llamada por Zeus entre los númenes, vaticinando a Orestes que será absuelto de su culpa y se casará con Hermíone.

