[Olympie]. Tragedia lírica de Gaspare Spontini (1774-1851), con libreto de Dieulafoy y Brifaut, tomado de la tragedia del mismo nombre de argumento greco- macedonio de Voltaire; obra de escaso valor, estrenada en París en 1763.
La obra de Spontini se estrenó en su versión original en París, en 1819; en versión corregida, en Berlín, en 1821. Casandra, hijo de Antipatro, presunto matador y usurpador del trono de Alejandro, está a punto de casarse con la joven esclava Amenais.
Antígono, soberano de Capadocia, al que muchos años antes había sido destinada como mujer Olimpia, hija de Alejandro, misteriosamente desaparecida el día del asesinato de este último, creyendo ver en Amenais a la muchacha amada, querría que Casandra se la cediese. Ante su negativa, jura vengarse.
Entretanto, la sacerdotisa de Diana, encargada de bendecir las bodas, descubre en Casandra al matador de Alejandro, y confiesa que ella es Estatira, la viuda del gran soberano, que ha venido, con nombre supuesto, a llorar en el templo de Diana la muerte del esposo y la desaparición de la hija.
Luego Estatira reconoce en Amenais a su hija Olimpia y, a pesar de las protestas de amor de Casandra y de la propia Olimpia, se niega a bendecir las bodas, aleja a Casandra del templo y del trono de Macedonia, sostenida por Antígono, que se convierte en su protector y restaurador del antiguo reino de Alejandro.
El odio mortal entre Casandra y Antígono se resuelve en un duelo; y cuando este último, a punto de expirar, confiesa ser el asesino de Alejandro, Estatira bendice las bodas de su hija y de Casandra y es acogida en triunfo, por el pueblo. Ésta es la trama de la edición alemana, que Spontini reconoció como válida y definitiva después del fracaso de la primera versión y del gran éxito que esta segunda obtuvo en alemania.
La primera edición terminaba con la muerte de Olimpia, el suicidio de Estatira y la bella escena final de la aparición de Alejandro, que acoge en el templo de la inmortalidad a su mujer y a su hija. La transformación restó a la obra su estupendo carácter trágico y, en cierto sentido, la hizo más banal.
Queda esta obra como la más afín al temperamento artístico de Spontini y la más amorosamente cuidada por él, y en algunos rasgos revela una capacidad dramática y expresiva superior a la Vestal (v.) y al Hernán Cortés (v.), mayor refinamiento de la técnica y más hábil disposición de las partes.
Las partes más afortunadas de la ópera son: la obertura, de la que Weber se sintió influido al componer Euriante (v.), la «marcha religiosa» del primer acto, las dos arias de Estatira y el final del segundo acto, que supera en fuerza dramática al segundo acto de la Vestal, la célebre marcha triunfal del tercer acto, en la que junto a las trompas y a los trombones interviene el figle (instrumento del que más tarde se servirá Mendelssohn en el Sueño de una noche de verano, v.).
L. Ful

