[Odes en son honneur]. Colección de fragmentos de poesías de Paul Verlaine (1844-1896), publicada en París en 1893.
Es el complemento del florilegio titulado Canciones para ella. Cautivado completamente por la mujer, Verlaine menosprecia su antiguo misticismo y acepta gallardamente pecar contra el Señor. Deseoso de cantar a su dueña Eugénie realiza el inventario de sus encantos dejando el campo libre a su humor libertino: «Pero tras las maravillas / Que no tienen igual/De sus espaldas y de su seno/Es preciso en otro estilo/Trazar una bella oda/Al glorioso sexo».
La descripción de este cuerpo está lejos de excluir todo sentimiento: «Fuiste a menudo cruel/A veces incluso injusta/Pero qué importa, hermosa mía/Si sólo en ti creo». Pero es cierto que pronto se impone de nuevo el espíritu lúbrico: «Muslos tan excelentes y bien formados/Des- de su nacimiento hasta el fin/Más blancos que la rosa de té/La parte mejor de mis pensamientos». El texto completo vuelve en varias ocasiones sobre el tema.
Pueden apreciarse las numerosas variantes que revela el manuscrito original. Pero a pesar de lo muy’ elaborada que está la obra no deja de ser mediocre. Es preciso añadir, sin embargo, que en ciertas ocasiones da testimonio de una espontaneidad lírica muy propia a evocar el recuerdo de François Villon.

