Odas, Giuseppe Parini

Aparte del Giorno (v.), la mejor poesía de Giuseppe Parini (1729- 1799) debe buscarse en las odas, en las que a veces logra una más franca y libre varie­dad de actitudes y de motivos que los permitidos por la concepción satírica del poe­ma.

Son diecinueve, escritas entre 1757 y 1796; la primera es «La vita rustica», la última «Alla Musa». En las primeras odas, la «Vita rustica» (1757) y «La salubrità dell’ aria» (1759), es ya posible advertir la abso­luta desvinculación del Parini de los temas y de la idealidad arcaicas, porque el poeta, aun celebrando, en términos y modos que todavía dejan sentir la Arcadia, la dulzura, la tranquilidad y la salubridad de la vida campestre, en oposición a la insalubre y té­trica vida ciudadana, formula en ellas el principio de su poética, que es el ir «bus­cando lo útil» para la «descuidada vida», la unión de lo útil «a la alabanza del ama­ble canto».

Poética vieja en la forma, por­que no es sino la idealidad pedagógica de la poética clásica formulada por Horacio, pero en sustancia renovada, porque con ella se opone decididamente Parini a las vacie­dades de la Arcadia e infunde en la poesía la seriedad de la vida y del sentimiento moral. De aquí el nuevo significado que en las odas de Parini asume la ocasionalidad; no motivo de vacíos ejercicios poéticos, sino tema en el que se concentra paso a paso, en formas varias, todo el mundo ideal y moral del poeta.

Siguen «L’impostura», en la que el poeta, con procedimientos afines a la del Giorno, enmascara las quejas con los términos y el tono de una elegante y artificiosa palinodia; «L’Educazione» (1764) es de las más famosas, y en ella, en el niti­dísimo cuadrito del mito ejemplar del cen­tauro Quirón, educador de Aquiles, se canta la necesidad de una educación que confor­me armoniosamente las fuerzas del cuerpo y las del alma y la absoluta preeminencia de los valores morales sobre los privilegios sociales adquiridos; en «L’innesto del vaiuolo» («La vacuna de la viruela») canta las ala­banzas del médico Bicetti, valeroso propugnador del nuevo remedio; «La recita dei versi» va contra el uso y el abuso de las declamaciones; «La tempesta», contra las malas costumbres politicoadministrativas; «A Silvia o sul vestire alla ghigliottina», en la que está agudamente vista y tratada la relación entre la degeneración de la moda y la perversión del gusto y el sentimiento moral.

Mención aparte merecen: «La cadu­ta», las tres odas de tema amoroso y «Alia Musa». En «La caduta» (1785), el viejo ilus­tre poeta, caído en el fango, es sofcoirido por un amable ciudadano, pero que añade al acto humanísimo, estropeándolo, una larga serie de consejos que se hallan en estridente oposición con el sentimiento pariniano de la dignidad del hombre y de la misión de la poesía; por ello el poeta replica desde­ñoso.

La figura del viejo Parini, unida a este magnánimo sentido de libertad moral y de dignidad no domada por los rigores de la suerte, está muy bien dibujada en esta oda, y delineada de esta suerte pasará a la generación posterior, a Foscolo y Manzoni. «Alla Musa» completa, junto con «La caduta», el retrato de Parini poeta, represen­tado en la oda última con los rasgos ecuá­nimes y serenos con que ha pasado a la tradición crítica y literaria.

En las tres odas amorosas: «Il pericolo» (1787), «II dono» (1790) e «Il messaggio» (1793), Parini da vida poética al ideal neoclásico de lo bello; en ellas el amor, despojándose de lo turbio de la pasión, se convierte en alabanza de las bellas formas, y la belleza, fantasma divino, rescata la vida en un clima de sere­nidad purísima, estática, inmóvil: ideal de la belleza purificadora, al que Foscolo dará nueva forma, confederándose con Parini, en las dos odas famosas, «A Luigia Pallavicini» y «All’amica risanata».

En su variedad de temas, el mundo poético e ideal de Parini, tal como se dibuja en las odas, revela el armonioso acuerdo de motivos ideales y una sustanciosa unidad: el culto de lo bello y el ejercicio del arte elevado a la altura de ministerio ideal y moral; es la superación del desacuerdo entre el hombre y el artis­ta; una evasión definitiva de las vaciedades de la Arcadia y la preparación para el más íntimo y moderno acuerdo de los valores artísticos y humanos; la renovación de la vieja tradición humanista y un sentimiento más cálido y severo de la vida.

Precisamente por este idealismo, por este acuerdo armo­nioso del artífice sapientísimo y el hombre, Parini, junto a Alfieri, es uno de los gran­des factores de la renovación literaria ita­liana de la segunda mitad del siglo XVIII.

D. Mattalía

Son notables por el buen sentido y por la simplicidad que respiran, aunque con­tengan escasas imágenes poéticas, y esas pocas, presentadas en estilo privado de energía y nobleza. (Foscolo)

Con Parini adquiere la poesía la seriedad de un contenido viviente en la conciencia. Y la forma se llena, se realiza, se hace una misma cosa con la idea, armonía de idea y de expresión. (De Sanctis)