Novelas Zuriquesas, Gottfried Keller

[Züricher Novellen]. Colección de cuentos y novelas cortas, publicada en 1878, del gran escritor suizo Gottfried Keller (1819-1890).

Seme­jante a La gente de Seldwyla (v.), presen­ta como ciclo una mayor concentración y unidad. En lugar de la imaginaria ciudad de Seldwyla, tenemos aquí como fondo histórico la ciudad de Zurich; además, de los cinco cuentos, los tres primeros están vinculados estrechamente por una narra­ción que les sirve de marco, y que per­mite al poeta comparar continuamente el pasado con el presente. El marco es un cuento de carácter pedagógico (caracterís­tica de los escritores suizos). Un joven, hijo de ricos burgueses, quisiera llegar a ser, según la moda de los tiempos, un ge­nio original, por lo cual imagina toda clase de empresas descabelladas.

Su sabio pa­drino, viejo tipo de soltero lleno de bon­dadoso humorismo, para quitarle aquellas ideas de la cabeza, le narra en tres cuen­tos la historia de unos verdaderos genios originales, parte en buen sentido, parte en malo. Además de estos tres cuentos, «Hadlaub», «El loco de Manegg», «El goberna­dor del lago del Grifón», Keller puso en la colección dos cuentos más, que tienen como fondo la ciudad o la historia de Zurich: «El estandarte de los siete hombres honrados», ya publicado anteriormente, y «Úrsula», ‘ destinado al principio al ciclo La gente de Seldwyla. Al igual que los cuentos de aquel ciclo, también éstos fue­ron publicados varias veces y traducidos aisladamente.

«Hadlaub» se sitúa en el si­glo XIV y trata del origen del famoso ma­nuscrito de Manesse, aquella magnífica co­lección de canciones de los «Minnesánger», ricamente ilustrada, que los señores de Manesse, patricios de Zurich, mandaron hacer por Manegg. Keller acepta la opi­nión corriente de que Juan Hadlaub, uno de los últimos epígonos, ya muy burgueses, del Minnesang, fue el principal escritor y decorador del famoso cancionero; y narra su amor y por fin su boda con Fides von Wasserstelz, hija adoptiva de los Manesse. «El loco de Manegg» [«Der Narr auf Ma­negg»] es como un apéndice del cuento an­terior.

La raza de los Manesse ha decaído, y en el castillo medio derruido de Manegg se ha establecido, después de mucho andar, Buz, descendiente ilegítimo de un Manesse, que enloquece por querer ser siempre algo distinto de lo que es; para llegar a ser cantor roba el famoso cancionero, pero luego muere entre las llamas que destru­yen el castillo. Un valiente señor, descen­diente de un Minnesänger, salva el precioso manuscrito. «El gobernador del lago del Grifón» [«Der Landvogt vom Grei­fensee»] es uno de los más originales y graciosos cuentos de Keller, y nos lleva al siglo XVIII, en el tiempo de Bodmer y Gessner; el héroe, Salomón Landolt, tam­bién es una figura histórica, cuyas sen­tencias sabias y chistosas han sido colec­cionadas y guardadas.

A este tipo muy ori­ginal y genial, Keller, recordando sus pro­pias desventuras amorosas, atribuye cinco amores, a los que corresponden cinco fra­casos. Un día, cuando es ya gobernador y hombre importante, decide invitar a todas sus amadas juntas, para evocar su juventud. Y para inducir a su ama de lla­ves, otra cómica original, a aceptar su idea, le cuenta la historia de todas sus amadas, llamando a cada una de ellas con un apodo. Entre éstas está Figura Leu, con el apodo de Polichinela, una de las más de­liciosas figuras de muchacha de la litera­tura alemana. «Un ser elemental, que vivía de danzas, saltos y bromas», que le recha­zó un día, obsesionada por el temor de enloquecer al igual que su madre y su abuela.

Prepara por lo tanto una fiesta para sus cinco antiguas amadas y apro­vecha la ocasión para gastarles una última broma: las invita a votar con quién se ha de casar ahora, si con su ama de llaves o con la simpática sobrina de la misma, que sirve la comida. Las damas se deciden, no sin cierta melancolía, por la joven, y en­tonces ésta se revela un guapo mozo dis­frazado. En este cuento, lleno de fresco humorismo, el poeta, al cotejar su suerte con la de uno de sus más conspicuos con­ciudadanos del siglo XVIII, parece entonar un himno resignado y sonriente a la vida de soltero.

«El estandarte de los siete hom­bres honrados» [«Das Fähnlein der sieben Aufrechten»] es un cuento de neto sabor suizo y patriótico, inspirado por unos ver­daderos personajes sacados del ambiente del poeta. Los siete hombres honrados son unos ancianos y buenos artesanos de Zü­rich, que han formado entre ellos una «so­ciedad sin estatutos» para mantener vi­vos sus principios de patriotismo, de infle­xible honradez y rectitud.

En ocasión de la fiesta de los tiradores suizos en Aa­rau, deciden ir allí con su estandarte y con un donativo, pero ninguno quiere pronun­ciar el necesario discurso, ni siquiera los dos socios más eminentes, el rico albañil Frymann y el pobre sastre Hediger. La hija del primero, Hermine, y el hijo del segundo, Carlos, han empezado un gentil idilio, pero sus padres no permiten la unión, temiendo de este modo comprometer su amistad. Por fin, Carlos, que es un joven recluta, aparece en el último momento en la fiesta de Aarau para liberar a su futuro suegro, muy apurado y cohibido, de la obligación del discurso.

Y en su lugar pro­nuncia una magnífica oración, en la que Keller expresa el propio ardiente amor a su patria suiza («Respeta la patria de cada uno, ama la tuya») y la nobleza del sano temple de su artesanado. Las nobles pa­labras del joven y la habilidad que de­muestra ganando los concursos de tiro, les proporcionan a él y a Hermine el con­sentimiento paterno a su unión. «Úrsula» cierra la colección con una historia inspi­rada en graves problemas religiosos: fana­tismos y charlatanerías en la alborotada época de la Reforma, en el ambiente his­tórico dominado por la figura de Zwinglio y la batalla de Cappel. La colección es una joya del cuento realista y goza merecida­mente de una gran popularidad.

C. Baseggio-E. Rosenfeld