El Niño Cambiado, Thomas Middleton y William Rowley

[The Changeling]. Tragedia escrita en colaboración por los dramaturgos ingleses Thomas Middleton (1580-1627) y William Rowley (15859-1642?), y su obra más valiosa. Fue estrenada en 1623 y publicada en 1653.

La joven Beatriz, hija del gobernador del castillo de Alicante, es prometida de Alonso. Alsemero llega a Alicante, cree que Beatriz está libre y se enamora de ella: Beatriz le corresponde y ruega al padre la libre de su compromiso con Alonso. Todo ruego resulta inútil. El matrimonio parece inevitable. Beatriz es amada por un noble pobre, De Flores, ob­sequioso, vicioso y perverso, y a él se di­rige, sabiendo que lo haría todo por con­seguir una sonrisa suya.

Como Alsemero no ve otra solución que provocar a Alonso y llegar a un duelo, Beatriz, que teme por el amado, promete dinero a De Flores para que haga desaparecer a Alonso. De Flores acepta y lleva a cabo el crimen; pero luego no pide dinero y no cede a la desespera­ción de Beatriz: la quiere suya y la con­sigue, porque les liga el delito que ella misma ha querido. Beatriz se casa con Alsemero, pero queda bajo el influjo de De Flores, por el cual siente una morbosa ad­miración. Alsemero descubre el crimen y rechaza con horror a su mujer.  Antes que Beatriz y De Flores sean llevados ante el gobernador, que les hará purgar el crimen, De Flores apuñala a su amante y se mata. El título alude a un hecho secundario de la tragedia.

La trama procede de la Ven­ganza de Dios contra el crimen [God’s Revenge against Murther] de John Reynolds (1621). La tragedia, en versos irregulares y retorcidos, adecuados sin embargo al es­tilo, pegados a los hechos, es de un dra­matismo diferente al de Shakespeare, pero no indigno de él (Leigh Hunt). Las esce­nas entre Beatriz y De Flores, donde el amor de éste, carnal y furioso, tiene tam­bién momentos que llegan a conmover (que su vida no cuenta, con tal de conseguir a la mujer que siente suya), son de una rea­lidad cruel, desnuda y exacta. Inútiles obs­cenidades añadidas (como la historia del niño cambiado) deforman esta obra, que de ser más sobria podría considerarse como una verdadera obra maestra.

A. Camerino