[The World]. Poesía de Henry Vaughan (1622-1695), publicada en el volumen Sílex centelleante (v.). Es una de las composiciones inspiradas en, la muerte de su hermano menor, y que lo separaron más todavía de lo concreto, no adecuado a su genio, induciéndolo a abandonarse por completo a los temas abstractos: la eternidad, la comunión con los muertos, la naturaleza, la infancia.
Es una visión nocturna: «Vi a la Eternidad, a la engañosa noche», y el poeta describe su visión del movimiento de las esferas, que produce y acompaña al del tiempo. Considera después al enamorado, al hombre de Estado, al avaro, y habla de la nulidad de sus deseos y de sus conquistas, frente a la eternidad. Concluye que es necesario seguir el camino que conduce a Dios, por medio de la vida contemplativa. Poesía de conceptos, razonadora; no por ello carente de imágenes, que la hacen, aun sin tener el valor de la lírica pura, delicada al mismo tiempo que solemne.
A. Camerino

