Misericordia, Benito Pérez Galdós

Novela del escritor es­pañol Benito Pérez Galdós (1845-1920), pu­blicada en 1897. Su tema es vasto y pinto­resco: representar el mundo semisubterráneo de la mendicidad madrileña en una serie de cuadros entre los que sobresale, por sus dimensiones y su patetismo, el de las extrañas relaciones entre la anciana Benigna y su dueña, doña Paca.

Caída esta última en la más negra miseria, Benigna, cocinera de ella en sus días felices, para remediar el hambre de su vieja ama y de sus hijos se echa a la calle a pedir li­mosna, fingiendo que las ganancias de su ocupación secreta le vienen de un medio servicio que cumple en casa de un sacer­dote imaginario. La cocinera mendiga no está, en todo el tiempo que dura su inau­dito sacrificio, a cubierto de los malos hu­mores de la orgullosa y atrabiliaria doña Paca. Cuando aquélla extiende su obra be­néfica a un viejo holgazán caído en la mi­seria, se expone incluso a los paradójicos celos de Almudena, un ciego marroquí co­lega suyo de mendicidad, que la hace objeto de una extraña forma de erotismo complicado con veleidades mágicas. Cuan­do, después de la muerte imprevista de un pariente lejano, la riqueza vuelve a casa de doña Paca, y el buen mensajero es pre­cisamente don Romualdo, el sacerdote in­ventado por Benigna, la más negra ingra­titud es la recompensa que espera a la anciana cocinera.

Sólo hacia el final de la novela se alude a un cambio de conducta por parte de la familia: don Frasquito en­loquece y, en medio de su delirio, vitupera la ingratitud de doña Paca y la neurasté­nica nuera de ésta va en busca de Benigna para que le cure los hijos, que ella supone enfermos. Pero Benigna no quiere dejar a su ciego y la novela se cierra con palabras de perdón. «Vete a tu casa — dice a la nuera de doña Paca — y no vuelvas a pe­car». Benito Pérez Galdós, para estudiar el extraño ambiente de su novela, hubo de vivir largo tiempo en los bajos fondos ma­drileños, bajo el disfraz de un médico de la higiene municipal, pero no se crea por esto que su novela tenga parentesco con la novela experimental de marca zoliana; la curiosidad de Pérez Galdós no presume de investigación sociológica: los bajos fondos no le interesan como problema, sino sólo como fuente de inspiración, como turbia pantalla sobre la cual es posible proyectar imágenes literariamente nuevas e interesantes. Mise­ricordia es, aunque la apreciación pueda parecer paradójica dada la tristeza de su tono general, la novela de un humorista que dirige su atención punzante y malicio­sa a un mundo acerca del cual es difícil establecer si son mayores sus miserias ma­teriales o sus miserias morales.

A. R. Ferrarin