Narración de Gregorij Kvitka-Osnovjanenko (1786-1843), padre de la moderna prosa ucraniana, el primer escritor eslavo que hizo centro de su «pathos» a los personajes de la vida humilde, «deseando mostrar que también bajo los trajes del campesino palpita un corazón humano». Escrita en 1832 y publicada en 1833, narra los amores de Marusja, aldeana- hermosa e inteligente, con Vasyl, jornalero joven y pobre, lleno de ingenio. El padre de Marusja, rico propietario, al principio no quiere oír hablar de bodas, pues Vasyl tiene que hacer aún el servicio militar, que entonces duraba muchos años. Pero Vasyl consigue hacerse substituir por un amigo en el servicio y, vencida la resistencia del padre de Marusja, obtiene el consentimiento para las bodas. Pero la felicidad no entra en el destino de los jóvenes enamorados: Marusja, cierto día, se dirige al bosque y, dominada por el frío, enferma. Cuando Vasyl, que se ha alejado para algunos quehaceres, vuelve, en lugar de las bodas se encuentra con el entierro de su prometida. Los padres de Marusja se resignan a la voluntad divina y Vasyl se hace fraile. La idea moral, clave del cuento, es que en este mundo no hay que aficionarse demasiado a las cosas ni a los hombres. El cuento está escrito en idioma sencillo y puro y, como las demás novelas de Kvitka, por sus ricas referencias a los usos y costumbres del pueblo ucraniano, presenta también notable interés etnográfico.
E. Onatskyi

