Curioso poema griego atribuido a Homero, cuya paternidad parece ya puesta en duda por los gramáticos antiguos y del cual es protagonista el personaje de ese nombre. Por lo que cabe deducir de los escasos restos, es fruto de la fantasía popular que gusta de esculpir, en los primeros albores de la literatura, caracteres burlescos. Por algo Aristóteles hallaba en el Margites el primer ejemplo de la futura comedia. Margites es el tipo del hombre simple y sin seso, atareado y chapucero, que no acierta siquiera a empuñar el azadón ni sabe si los hijos nacen del padre o de la madre; todo lo quiere hacer y nada termina. Representa la estupidez, la malicia y la excesiva mordacidad. Figura primitiva semejante a la del italiano Bertoldo (v.) aunque no en la agudeza. El poeta desconocido, concedió al pequeño poema la dignidad del «epos» utilizando el verso hexámetro, empleando con absoluta libertad sin embargo el pie yámbico en los pasajes de mayor comicidad. La atribución a Homero no tiene consistencia: suponer su prioridad respecto a Arquíloco (siglo VII a. de C.) es ya mucho; y la figura del autor se desvanece eclipsada por la popularidad de su héroe, que por todo el mundo helénico pasó de generación en generación como un tipo característicamente proverbial.
I. Cazzaniga

