Los Tiempos de los Agrimensores, Reinis y Matīss Kāudzīte

[Mēmieku laiki]. La más popular novela letona, escrita alrededor de 1879 por los hermanos Reinis (1839-1920) y Matīss (1848- 1926) Kāudzīte, documento realista y, al mismo tiempo, vivaz representación humo­rística de la vida nacional en los últimos años del siglo XIX.

La escena es la región de Piebálga, donde por los años 1867-1873 se efectuaba un nuevo catastro en los gran­des latifundios. Cada una de las haciendas, esperando obtener alguna ventaja particu­lar, intentaba ganarse a los agrimensores con regalos y espléndidos agasajos. En las cómicas peripecias de los campesinos a la caza de las mejores lindes para sus propie­dades y en la rica galería de tipos, consiste el contenido de la novela. Su fábula con­tiene una trama dramática. En la hacienda Irbeni, dividida en tres propiedades, habitan juntas las familias Oliṇi, que tienen una niña de cuna, y Gaitiṇi, que han llegado recientemente con su hijo Kaspars y una amiga suya, Annuža, también con una niña, Liene, que les ha confiado no se sabe quién. Un rayo incendia la hacienda, mientras la gente trabaja en los campos, y en el incen­dio perece la hija de los Oliṇi.

Annuža, impresionada, el mismo día deja la hacien­da, llevándose a su hija, que hacía algún tiempo había confiado a los Oliṇi como hija adoptiva. En la parte central de la novela, Liene, ya mayor, se ha prometido secreta­mente con Kaspars, que por su superioridad de espíritu es mal visto por todos. El amor de los jóvenes halla obstáculos no sólo en la oposición de los Oliṇi, sino también en las intrigas de un rico pretendiente a la mano de Liene, por las que Kaspars pierde su propiedad y debe marcharse. Liene, fiel, lo sigue, repudiada por la familia que la había educado. En tanto, un aventurero, aprove­chándose de su semejanza con el agrimen­sor general, organiza un falso catastro, engaña a la gente y roba el plano catastral. En medio del enredijo de delitos y vengan­zas, Kaspars, confundido con otro, cae víc­tima de un homicidio, mientras Liene enlo­quece y muere. Su hija, Anniṇa, queda al cuidado de la vieja Annuža, que, al morir, confiesa la verdad: en el incendio había perecido su hija, que le había confiado una rica señora, mientras ella, en medio de la confusión, se había salvado y apoderado de la hija de los Oliṇi; éste era el secreto que había tenido que guardar toda su vida a pesar de sufrir como de un peso sobre su conciencia. Esta novela, aun tan limitada­mente local por el tema, experimenta la influencia de Cervantes y de Gogol: las calamidades nacionales, como en las Almas muertas (v.), son tomadas en broma en medio de las lágrimas.

La obra es tan po­pular en Letonia que varios de sus persona­jes se han convertido en proverbiales, y pus nombres, en comunes. De esta novela se ha sacado una comedia del mismo título.

M. Rasupe