[I nove cieli]. Poesías de Gerolamo Fontanella (m. 1644), publicadas en Nápoles en 1640. Fontanella, que fue uno de los mayores poetas del siglo XVII junto con Stigliani, Achillini, etc., se distingue por una cierta vivacidad de representación pictórica, frecuentemente manifestada a través de una singular capacidad de fijar los elementos visuales de un cuadro, de una escena, de un movimiento, con toques de rara claridad expresiva.
Como todos los marinistas, en esta y en otras colecciones de poesías suyas (Odas, 1630; Elegías, 1643), Fontanella sigue la orientación de aquella escuela que daba la preferencia al gusto minucioso de la sensualidad buscada por mera ficción poética, y mientras se complace en representar la Naturaleza en sus aspectos pictóricos, mezcla las escenas idílicas, grotescas o lánguidamente tristes por congénito deseo de una expresión lírica excesivamente cuidada y genérica, con los recuerdos mitológicos.
Por su eficacia representativa y viveza de colorido son considerables las poesías: «La nadadora», «La perla», «Al viento», «El coral», «El arroyo», donde la ingeniosidad de los conceptos y el virtuosismo de la forma a menudo están animados por un vivo sentido musical y una fantasía feliz. Fontanella fue un maestro en el empleo de la metáfora, que usó con extremada belleza en todos sus matices.
Esto se observa especialmente en las poesías amorosas, donde la retórica del sentimiento a menudo se cubre con una armonía representativa, fecunda en los más seguros efectos, como en las poesías: «El regalo de los guantes de seda», «El velo en el pecho», y otras de vario género: «La canción junto a la cima», «La sangría», «El peine roto», «El armiño»; y especialmente en las poesías de carácter religioso, superficiales y pobres en contenido y, sin embargo, varias y felices en los acordes.
C. Angeleri

