Es ésta la más vigorosa obra dramática del uruguayo Florencio Sánchez (1875-1910). Pertenece al núcleo de las comedias ciudadanas desarrolladas en ambientes éticamente desquiciados por la decadencia de las costumbres, la intensificación de los vicios y la persistencia de la miseria. Consta de tres actos escuetos y fue estrenada en el Teatro Apolo de Buenos Aires — en cuya ciudad pasa la acción dramática — el 23 de octubre de 1905. Los muertos, no obstante ser la obra más desgarradoramente dramática de Sánchez, contiene, a la vez, y. por contraste, escenas de conmovedora ternura.
El protagonista Lisandro, vencido por el alcoholismo, asiste, indiferente y cómplice, al derrumbamiento moral de su hogar y al enviciamiento de su propia mujer, hasta que, reaccionando ante el llanto de su hijo Lalito, en una escena brutal, clava el cuchillo en la garganta de Julián, desenfadado seductor de Amelia, esposa de Lisandro. Dentro del crudo naturalismo de la pieza, Los muertos tiene una estructura de rigor clásico: la triple unidad de tiempo, de lugar y de acción se cumple rigurosamente- Esta obra fue escrita, según testimonio de Joaquín de Vedia, sin un solo retoque, en menos de cuarenta y ocho horas. Según el argentino Roberto G. Giusti: «La concepción de Los muertos es sencillísima, el argumento ha sido arrancado a la vida cotidiana, y en ningún momento el autor ha procurado encubrir la repugnante desnudez del retrato con artificios literarios».
J. Pereira Rodríguez

