Las Fantasías, Giovanni Berchet

[Le fantasie]. Roman­ce de Giovanni Berchet (1783-1851), publi­cado en París y en Londres en 1829, precedido de una introducción crítica en la que el poeta explica el carácter epicolírico y las razones morales de la obra. Consta de cinco partes: cinco momentos del sueño de un desterrado durante la dominación austríaca en la Lombardía y el Véneto.

  1. I) El desterrado está siempre triste en cual­quier lugar que se halle y hasta en sus sueños le turban las evocaciones de la edad pasada y presente. En uno de estos sueños, un lombardo del siglo XII anuncia el ju­ramento por la Liga de Póntida, que alía las ciudades lombardas contra Barbarroja.
  2. II) Un cambio del sueño muestra al des­terrado los diversos aspectos de su país na­tivo. Pero ¡en qué decadencia están los habitantes de aquel país dominado por los austríacos! III) Los lombardos han vencido en Legnano, el emperador ha huido aban­donando las enseñas imperiales. Las muje­res lombardas visitan el campo de batalla, donde un herido, después de contar los detalles de la batalla, amonesta a los ven­cedores para que olviden las rivalidades internas y no echen a perder los frutos de la victoria. IV) El sueño prosigue: la ciudad de Constanza espera a los delegados de las ciudades lombardas, que han de venir a concertar la paz con Barbarroja: llegan vestidos con sus severos y sencillos trajes burgueses, representantes de una civiliza­ción pacífica y fuerte. Llevarán, una vez de regreso a Italia, el recuerdo de la ciu­dad de la paz, pero recordarán también a Legnano y la batalla que humilló el orgu­llo del emperador. V) Las imágenes del sueño vuelven de nuevo a la Italia con­temporánea. El exilado se encuentra en su bella patria; pero sus conciudadanos están embrutecidos e inertes; viven atemorizados, se ha extinguido hasta el recuerdo del va­lor militar que encendió la última llama en la epopeya napoleónica. En este roman­ce, Berchet procede de un modo análogo a como hace Manzoni en la lírica histórico- patriótica, pero su fervor patriótico está en voluntario contraste con el sereno cristia­nismo manzoniano y con la limpidez que refleja su visión poética: el valor de la composición depende más de la pasión po­lítica y de la oratoria, que de la potencia lírica. A. Nulli

Las fantasías de Berchet no son réves ni sueños, son otra cosa, y tienen una pro­funda base real: son visiones transformadas. (De Sanctis)