Las Danaides, Antonio Salieri

[Les Danaides]. Tra­gedia lírica en cinco actos de Antonio Salieri (1750-1825), con libreto de Ranieri Calzabigi (1714-1795). Primera representa­ción en París: 19 de abril de 1784. Escrito primeramente por Gluck, el libreto fue adaptado a la traducción francesa por Du Rollet, dedicándose la ópera a la reina de Francia.

Dánao, para vengarse de su her­mano Egipto, que le ha arrojado del reino y perseguido, pide venganza a sus cincuenta hijas, que están a punto de casarse con los cincuenta hijos de Egipto: ellas matarán a sus esposos, inmediatamente después de ce­lebradas sus bodas. Una de ellas, Hipermnestra, amada por Linceo, no quiere obede­cer a su padre: pero también ella debe plegarse a la voluntad de Dánao. Entretan­to, después de la fiesta de las ceremonias nupciales, se da la señal de los homicidios que va seguida de los gritos de los espo­sos asesinados por las Danaides (v.). Hipermnestra se desmaya; Dánao, que se re- une con ella, espera encontrar junto a ella el cuerpo exánime de Linceo, pero éste, advertido antes, ha logrado huir. Desilu­sionado y furioso, Dánao amenaza con la muerte a la rebelde. Nuevamente pide ayu­da a las Danaides, ebrias de alegría feroz, para dar caza a Linceo: junto al Tirso, en donde yacen ahora los cuerpos todavía pal­pitantes de los asesinados, las Danaides bus­can a la víctima que falta. Pero el fugi­tivo Linceo, reuniéndose con sus fieles, vuelve e invade el palacio.

Dánao se ve perdido, y busca a Hipermnestra para vengarse al menos en ella, pero Piélago, avan­zando, le hiere mortalmente, mientras que Linceo toma a su esposa y huye con ella a Menfis, la tierra de Isis. Las iras del cielo caen entonces sobre el palacio que se de­rrumba. Se abre la tierra y aparece el Tár­taro donde, entre olas de sangre, emerge la roca a que Dánao está encadenado; el rayo cae sobre su cabeza, un buitre le co­me las vísceras; las Danaides, encadenadas en grupo, atormentadas por los demonios, entrelazadas por serpientes, maltratadas por las furias, se debaten bajo la lluvia de fue­go. Las Danaides es la obra maestra de Salieri; la clara vena melódica, que domina toda la obra, se funde admirablemente con un fuerte dramatismo: arias, duetos, coros, intermedios, todo se sucede en un sugestivo crescendo, en el que la música y el argu­mento se funden en una consciencia de va­lores expresivos que anuncia ya, en cierto sentido, al teatro romántico.

En la pri­mera representación de Las Danaides, Sa­lieri figuró como «colaborador» de Gluck, pero en las representaciones siguientes, tras el gran éxito, el maestro italiano se reveló como el único autor de la obra y su nom­bre llegó al máximo de la fama. La obra maestra de Salieri, tuvo durante mucho tiempo la primacía en la escena francesa al volver a representarse en 1817, asumió la dirección Gaspare Spontini (1774-1851), quien compuso una bacanal bailable, sobre un tema de la ópera. Para condescender al deseo de la corte de Viena, Las Danaides fueron traducidas al alemán por Xaver Hueber; el mismo Salieri modificó la ópera, reduciéndola a cuatro actos, con el título de Danao.

N. Del Mestre