La Tragedia del Vengador, Cyril Tourneur

[The Revenger’s Tragedy], Tragedia en cinco ac­tos, en verso, de Cyril Tourneur (1575?- 1626), publicada en 1607. La acción está situada en una ciudad italiana no precisada, gobernada por un duque, en cuya corte reinan el vicio y la corrupción.

El duque, la duquesa, sus hijos Lujurioso, Ambicioso, Espurio y Supervacuo, forman una infame famila. El duque manda envenenar a una joven que se resistió a sus lúbricos deseos, y el prometido de la víctima, Vengador, se propone castigar el crimen. Entra con otro nombre al servicio de Lujurioso, que le encarga corromper para él a Castiza, her­mana del mismo Vengador. Éste lleva a cabo su cometido a fin de probar la virtud de su hermana; Castiza se resiste, pero su madre quisiera empujarla a ceder por el dinero. Vengador y su hermano Hipó­lito la amenazan a mano armada y la obli­gan a retractarse. Por fin Vengador lleva a efecto sus venganzas. La obra pertenece al numeroso grupo de tragedias espeluz­nantes, que los autores isabelinos compusie­ron imitando a Séneca, y fue escrita cuando ya el género estaba pasando de moda (Shakespeare, que a principios de su acti­vidad había llevado a las escenas semejan­tes horrores con su Tito Andrónico (v.), creaba sus comedias cuando Tourneur escribió esta tragedia).

Como en las antiguas moralidades, los personajes de Tourneur son ángeles o monstruos, caracteres integra­les, sin matices humanos, y llevan el nom­bre de su absorbente pasión. Son, por tanto, mecánicos, como autómatas, o por lo menos seres alucinados que poco tienen de hu­mano. La tragedia continúa el exotismo ita­liano, tan frecuente entre los dramaturgos de la época, que a menudo representaron a Italia como la patria de los vicios y de las perfidias. El carácter único y violento de los personajes permite la claridad y rapidez del estilo que, junto al hábil em­pleo de conocidos expedientes escénicos, da a la tragedia grandes efectos teatrales. Tampoco faltan escenas de elevada dignidad dramática (como la tentativa de la madre para corromper a Castiza y el horror de ésta) y trozos de sombría y fuerte poesía. Se recuerda a Tourneur entre los drama­turgos solamente por dos de sus obras: ésta y la Tragedia del ateo (v.).

S. Rosati