La Nube, Percy Bysshe Shelley

[The cloud]. Poesía de Percy Bysshe Shelley (1792-1822), escrita y pu­blicada en 1820. Está dividida en estrofas de diversa longitud, compuestas de versos largos con rimas internas, alternados con versos breves que riman entre sí.

La poesía sigue las transformaciones por las que pasa una nube, desde la función providencial de dar sombra y frescos riegos a la sed de las plantas, hasta los aspectos más fantás­ticos en las noches de luna y a las gran­diosidades de meteoro en las . tempestades invernales. En esta poesía, Shelley vuelve a crear uno de los llamados mitos natura­les (v. A una alondra).

No sólo la nube habla en primera persona, sino que no es «una» nube; es «la» nube que, incluso cuan­do se disuelve sin dejar huellas en el cielo puro, no muere, sino que entra en el seno de la naturaleza creadora, para resurgir siempre igual a sí misma y siempre dis­tinta, como las formas y las manifestacio­nes de la vida.

La primera estrofa, donde la nube se presenta en sus aspectos más propicios y más destructores, con trans­formaciones repentinas, contiene el anun­cio de la perenne transformación que es el tema fundamental de la poesía. En el aspecto casi maternal con que da sombra y lluvia a las plantas, en su dormir entre los brazos de la ráfaga, en el tener a sus órdenes a los elementos, en el ser la pre­dilecta del cielo y de la tierra y, en fin, en su misma volubilidad, se dibuja el carácter femenino de la aérea criatura que, cuando adopta su aspecto destructor, sabe tenderse de un promontorio a otro como un puente que tuviese por pilares los mon­tes.

Como de costumbre, la fantasía de Shelley se muestra riquísima y capaz de encerrar en un verso imágenes difíciles de expresar. Aunque hacia el fin esté dema­siado acentuado su carácter de contrapo­sición intelectualista y no falten momentos abiertamente retóricos, La nube continúa siendo admirable, más que como poesía, como discurso lírico, y es merecidamente una de las poesías más conocidas y admi­radas de Shelley.

S. Rosati