La Muerte de Artemio Cruz, Carlos Fuente

El protagonista, un millonario que es uno de los hombres nuevos más poderosos del México posrevolucionario, permanece inmovilizado en su cama desde el comienzo hasta el final de la obra, con capaci­dad de ver, revivir y corregir su visión del pasado, pero completamente impotente para cambiarlo. Artemio, vie­jo y enfermo, ha perdido el control de todas sus funcio­nes corporales y sólo le queda la lucidez.

Mientras espe­ra la operación, recuerda su vida anterior: la época en la que escapó a la ejecución durante la revolución, su boda con Catalina, su intento de conservar el favor del presi­dente y su rápido aumento de fortuna, gracias a la ayu­da norteamericana; pero todos estos triunfos los consi­guió a costa de amor, amistad, relaciones, etc.

Estas pér­didas las registra un alter ego que se dirige a Artemio llamándole tú, y una narración paralela en tercera persona recoge otro aspecto, no el yo subjetivo sino el declive ob­jetivo de Artemio como hombre. Todo esto hace de Cruz una verdadera encarnación del México posrevoluciona­rio, en el que el joven y espontáneo revolucionario se con­vierte en un anciano rico e inválido, cuya riqueza proce­de del extranjero. Al final de la novela el tú, el yo y el él se unifican y Artemio muere en el hospital.