La familia Trotta, de estirpe eslovena y campesina, adquiere gloria en los campos de batalla de Solferino (1859), cuando el lugarteniente de infantería Joseph Trotta salva la vida al joven emperador Francisco José y recibe de éste como recompensa por ello un título de nobleza.
«El héroe de Solferino» es recordado en todos los libros de texto del Imperio y transmite a sus herederos el deber de salvaguardar dicho heroísmo con la total devoción y el perfecto decoro propios de unos fieles súbditos de la monarquía.
Sus vidas se desarrollan paralelas a la del longevo emperador: Cari Joseph, el irresoluto y débil nieto —cuyas pequeñas peripecias de carrera y amorosas ocupan buena parte de la novela— muere en uno de los primeros enfrentamientos de la guerra de 1914-18; su padre, el subprefecto von Trotta, después de haber esperado en el parque de Schónbrunn el anuncio de la muerte del emperador, se deja morir a su vez en el otoño lluvioso, que sella también el fin de una época.

