[A lírica de João Mínimo]. Poesías del portugués João Baptista de Silva Leitão de Almeida Garrett (1799-1854), publicadas en 1829 en Londres. Se dividen en tres libros; el primero de diecinueve composiciones, el segundo de dieciséis y el tercero de diecisiete, precedidos de un curioso prefacio en el que el autor atribuye la paternidad de las piezas, coleccionadas, a un tal Juan Mínimo.
Nos cuenta que éste era un licenciado, hijo de campesinos, que viajó mucho por el extranjero, aprendiendo multitud de cosas. Vuelto a la patria, se encontró al padre ya muerto y muchas deudas en la casa. Reducido a la miseria, aceptó de un tío el puesto de vicesacristán en la iglesia de las hermanas de Odivellas. Pero de noche estudiaba y escribía. Garret imagina haberlo encontrado junto a la profanada tumba del rey Don Diniz y haberse hecho amigo suyo. Un día, el vicesacristán envió a Garrett una caja que contenía sus obras y una carta de despedida, porque dejaba Portugal para siempre y lo nombraba heredero de sus pocas cosas, con facultad de publicar sus obras, pero sólo con el nombre con que se le conocía en Odivellas, esto es, Juan Mínimo, no con el suyo verdadero. Garrett escogió y publicó las mejores poesías de la colección. La historieta es un pretexto para atacar violentamente la decadencia general de Portugal y sobre todo la de la poesía, reducida al academicismo de la última Arcadia, y la del gusto arquitectónico, bastardeado y corrompido por la manía neoclásica de los jesuitas. Los tres libros de líricas son fruto de la juventud de Garrett, que todavía sentía los efectos de la educación familiar dieciochesca, y el influjo de Filinto Elisio. Los temas tratados, son de ordinario la Patria, la Libertad, el Amor. El patriotismo del poeta es sincero e inocente; el amor por la libertad, a la que no conoce todavía, es entusiasta y absoluto; el amor a la mujer, es apenas una cándida fantasía y falsos gemidos. Las poesías de amor son las más débiles: cantan a Delia y a Lilia, a flores y estrellas, a besos y llantos. Se puede decir que el primer libro canta las aspiraciones infantiles del poeta: la gloria, el amor y la Patria soñados en las nativas Azores o en Coimbra; el segundo expresa las generosas ideas revolucionarias del estudiante de dieciséis años que quiere abatir los viejos ídolos, pero que no se deja seducir por excesos demagógicos o antirreligiosos; el tercero canta las alegrías y los afectos de la tranquila casa paterna, encontrada de nuevo después de cinco años de agitada vida universitaria, esto es, canta un breve período de reposo, al que pronto seguirá el exilio.
L. Panarese

