La Farisea, François Mauriac

[La pharisienne]. Novela del escritor francés François Mauriac (n. en 1881), publicada en 1941. Louis Pian narra una historia cerrada sobre el recuerdo de su infancia y adolescencia. En realidad, es la historia de su madrastra Brigitte Pian; todos los demás personajes giran en torno a ella. El relato fluye temporalmente dentro de un mundo sombrío y sofocante, geográ­fica y socialmente limitado — de los bur­gueses del Sudoeste —. La atenta y lúcida mirada del novelista recorre y penetra este mundo con un poder extraordinario de análisis.

Brigitte Pian es un personaje tan «cuajado» como los de las novelas del siglo pasado. Mauriac interpreta magistralmente sus palpitaciones más sutiles. La madrastra de Louis Pian es una farisea. Está muy segura de sí misma. Ignora la condena que profirió Jesús a los de su clase. La farisea goza intensamente en conocer el destino de las personas y en poder inclinarlo en un sentido u otro. Tiende siempre a lanzar las almas a las cumbres de la perfección. Por eso cree que el pasante M. Puybaraud está destinado al claustro y no aprueba su casa­miento con Octavie. Las situaciones de am­bos dependen de ella, y «la bienhechora» ve confirmados sus puntos de vista por la Providencia cuando Octavie muere de re­sultas de un aborto inevitable. Brigitte Pian vive dedicada al espeso tejido de perfec­ción que nunca se cansa de trabajar, y en el que se envuelve enteramente. Es una mujer lógica. Fiel a un camino recto jalo­nado de principios evidentes, no da un paso sin tener conciencia de su justificación. Bus­ca el bien de las almas y la mayor gloria de Dios para así acrecer la columna de sus méritos. Muchos sufren por su causa, por su exceso de celo y su humildad hiriente. Tampoco ve con buenos ojos el amor entre Michéle, su hijastra, y Jean, el amigo de Louis.

Jean es el niño «malo» aborrecido por todos. La farisea quiere trabajar por la salvación de fuella alma «miserable». Pero la hora de Dios está cerca. La gracia apro­vecha las fisuras más pequeñas y lucirá muy pronto en las tinieblas del corazón oculto de la farisea. Su marido, Octave, en­tregado a la bebida, muere, y Brigitte Pian sufre de escrúpulos. En el cajón del escri­torio de Octave ella había depositado un documento en el que constaba que Michéle no era hija de Octave. Durante las noches que siguen al entierro de su marido, la fa­risea parece una loca. Bajo la influencia del abate Calou — cura de Baluzac perdido en los confines de las Landas por denuncias respecto a su ortodoxia—, Brigitte Pian se desentiende poco a poco de sus pecados. En el atardecer de su vida siente una pasión «feliz y absoluta» por un médico de su edad. Y descubre que «no hay que merecer, que lo que importa es amar». Novela con­forme al patrón clásico francés, La Farisea es la obra de un gran «moralista», de un conocedor profundo del alma humana, que nos ha analizado con amor a esta mujer encerrada en su honradez farisaica, frente al paisaje triste y monótono de las Landas. En esto reside el valor del «novelista cató­lico» François Mauriac. [Trad. española de Fernando Gutiérrez (Barcelona, 1949)].

J. M.a Pandolfi

La Pharisienne es una versión jansenista de Doña Perfecta, mucho más enriquecida y sutilizada, es claro… La Pharisienne no es una gran novela. Desde el punto de vis­ta del conocimiento del hombre, me parece, en cambio, un libro excelente. (Aranguren)