[Klingsor Marchen]. Fábula romántica y simbólica con la que termina la primera parte de la novela Enrique de Ofterdingen (v.) de Novalis (pseudónimo de Friedrich von Hardenberg, 1772-1801): precisamente a través de esta fábula podemos comprender plenamente los conceptos del poeta sobre la poesía, tal como se manifiestan en la novela que fue escrita en consciente antítesis al Wilhelm Meister (v.) de Goethe. En el Wilhelm Meister, la poesía debe por fin ceder su puesto a la realidad; en tanto que para Novalis es la realidad quien debe ceder a la poesía y ser por ésta rociada y absorbida. La leyenda es narrada por el padre de la prometida de Enrique de Ofterdingen, el sabio poeta Klingsor, o Klimsohr. El viejo rey Artús (Arctur), símbolo de la naturaleza, vive encantado en un palacio helado con su hija Freya, la libertad. Él debe ser libertado y sus libertadores serán Eros y Fábula (Fabel). Eros y Fábula son hijos del mismo padre, el Sentido (der Sinn), pero de diferente madre.
Eros nació de la dulce y apasionada madre, el Corazón (Herz), mientras que Fábula es hija de Ginnistan, que amamantó también al hermano legítimo. Ginnistan, espléndida y exuberante, simboliza la fantasía. En la casa viven también otras dos criaturas sobrehumanas, la una benéfica e infinitamente buena, Sofía (Sophie), la sabiduría; la otra, el Escribano (der Schreiber), árido, pedante, símbolo del fastidioso racionalismo. El Escribano pasa los días escribiendo infinito número de hojas de papel, que, apenas llenas de palabras, sumerge Sofía en un baño de agua milagrosa, del que casi siempre salen completamente blancos. Muy pocas palabras se salvan. Las gotas de agua que caen de las hojas se transforman en cifras y números que el escribano cuelga de una cuerda que se suspende del cuello a modo de collar. Eros, crecido de improviso, se ha hermoseado bebiendo el agua milagrosa de Sofía, y parte con Ginnistan en busca de la prometida desconocida, Freya, hija de Artús. Ginnistan, aun habiendo sido la nodriza de Eros, se enamora de él y llega a ser suya en un momento en que Eros está como ofuscado creyendo abrazar a su predestinada prometida, la libertad. Entretanto, en la casa, el Escribano ha fomentado una revuelta entre la servidumbre. El Sentido y el Corazón han sido encarcelados, en tanto que la pequeña Fábula y Sofía se han salvado.
Fábula llega al reino de las Parcas, que querrían destrozarla y matarla, pero ella les da tarántulas (las pasiones), y las Parcas, heridas por éstas, mueren. Al hacer perecer de este modo al mal, Fábula ha eliminado al espacio y al tiempo. Tiene lugar un terrible incendio que envuelve al universo entero; Herz, la madre, muere entre las llamas; el Escribano, resulta gravemente herido; el hielo del palacio de Artús se funde. Todo cuanto existía ha perdido para siempre su alma; sólo la vida reinará. Fábula encuentra de nuevo a Eros, que se aleja de Ginnistan, y lo lleva a Freya, la prometida predestinada. Sofía bendice la unión de ambos, cesa todo encantamiento y una eterna armonía reinará sobre la tierra. Todo el destino del Cosmos está comprendido en esta extraña y oscura leyenda, que encierra el concepto del mundo del joven y visionario poeta, que veía la armonía en el absoluto dominio. Es un resumen de filosofía romántica de la fantasía, y estos mismos pensamientos los desarrollarán más tarde muchos otros poetas del mismo período de modo menos fantástico y menos bello, aunque también menos oscuro.
C. Gundolf

