[Juliette au pays des hommes]. Novela de Jean Giraudoux (1882-1944), publicada en 1924, en la cual el escritor francés reanudó su acostumbrado tema del intento de evasión de una restringida y modesta realidad, seguida de un arrepentimiento más o menos pronto, e insistió, precisamente, en el tema de Susana y el Pacífico (v.), pero esta vez despojándolo de toda complicación fortuita y reduciéndolo por decirlo así a su puro esquema. No se puede hablar aquí de trama: Julieta es una joven de provincias, ignorante y perspicaz, ingenua e intrépida (el tipo de mujer joven singularmente preferida por el Giraudoux novelista) que va a París, «al país de los hombres», deseosa de conocer el mundo y la vida. Busca, se acerca a algunos hombres, apenas entrevistos o sólo oídos recordar y que le habían parecido maridos posibles: una serie de desilusiones. Hasta se encuentra con el propio autor del libro, el cual le lee su «Oración en la Torre Eiffel» después de lo cual, ya convencida, se vuelve a su casa.
La moraleja de esta breve fábula es la misma de Sitsana, de Sigfrido y de Lemosín: que la mejor verdad acerca de la esencia de la vida debe reconocerse y reconstruirse dentro de nosotros mismos, y muy pocos experimentos bastan a nuestra fantasía y a nuestro intelecto para crear de nuevo su propio mundo. Pero el verdadero interés de este libro ha de reconocerse en aquella «Oración en la Torre Eiffel». Auténtico «número de fuerza» que resume en cierto modo las más brillantes características del personalísimo estilo de Giraudoux mientras muestra su naturaleza imaginativa, y, con todo, sutilmente ligada a la esencia del carácter francés, cuya historia y cuyo tesoro de fina claridad parecen acogerse en breve espacio, en el círculo de la ciudad, en torno a la gran torre.
M. Bonfantini
Más todavía que Musset, Giraudoux tiene tanto ingenio que, leyéndolo, me parece que todos nosotros no somos, sin excepción, más que unos tontos. (Du Bos)

