Fugitiva, Tomaso Grossi

[La fuggitiva]. Narra­ción en octavas de Tomaso Grossi (1790- 1853) en dialecto milanés, publicada en 1815. Isabella, la fugitiva, queriendo obtener el perdón de los suyos, narra a su madre, antes de morir, su aventura. Un coronel del ejército del reino itálico, Luis, desde hacía más de un año la cortejaba sin saberlo su familia; pero la muchacha, aunque correspondía a su amor, siempre había re­chazado sus ofertas de matrimonio, sabien­do que su madre se negaría a emparentar con un militar. Las tropas reciben la orden de salir para Rusia. Durante tres días y tres noches, Isabella se desespera; finalmente, agotada, es presa del sueño, de una aluci­nación. Se levanta y al despertar se encuen­tra en la calle. Quiere regresar a su casa, pero la puerta está cerrada. Entonces, la muchacha, aterrorizada por la idea de te­ner que llamar para que le abran, y atraí­da por el deseo de ver de nuevo a Luis, huye hasta alcanzar a su hermano Pedrín, que también espera salir para Rusia y que pernoctaba aquella noche en Treviglio. Pedrín, dándose cuenta de que es imposible convencer a Isabella para que regrese a casa, la disfraza de soldado y la lleva con­sigo. Después de muchos días de camino, llegan a los confines de Rusia, donde se re­únen los dos regimientos, el de Pedrín y el de Luis, y cuando los dos amigos se abrazan, también Isabella abraza por un instante a su amado.

Los regimientos llegan cerca de Moscú y, durante toda la batalla, Isabella, escondida en un carro, espera an­siosa. Y su espera no acaba tampoco cuan­do ya es de noche y finaliza la batalla, y solamente se oyen los lamentos de los he­ridos. Entonces la muchacha busca por entre los cadáveres y los moribundos, y en un montón de cuerpos encuentra a Pedrín, que ya ha expirado, y a Luis, agonizante, cuya muerte consigue consolar con un beso. Re­cogida por un general, que siente piedad por ella, es conducida de nuevo a su patria, pero al cabo de un año de enfermedad lle­ga al umbral de la muerte y no desea más que el perdón de sus padres. El cuento es uno de los más característicos del roman­ticismo patriótico de Italia. El éxito alcan­zado indujo a Grossi a escribir una versión italiana, que resultó muy inferior al original milanés. [La primera traducción del poema de Grossi publicada en España fue la versión catalana en verso de Juan Cor­tada que lleva por título La noya fugitiva. Romans escrit en dialecte milanés y en octaves reais… y traduit en lo mateix me­tro per Juan Cortada (Barcelona, 1834), traducción que señala un hito importante en la historia del Renacimiento literario cata­lán del siglo XIX. De esta versión catalana procede la traducción castellana de Gui­llermo Monreal (Barcelona, 1840)].

F. Federici

Pocas veces el corazón ha hablado tan completa y sinceramente. (Giusti)

Es la primera expansión del alma, un sencillo bosquejo sin formas ni contornos, pero se descubre en él el carácter del ro­manticismo en su primer arrebato juvenil. (De Sanctis)