El Último Mohicano, James Fenimore Cooper

[The Last of the Mohicans]. Novela del escritor norte­americano James Fenimore Cooper (1789- 1851), publicada en 1826, la segunda, en cuanto al argumento, de la serie dedicada al «Media de cuero» [«Leather Stocking»]. Es quizá su obra mejor y más popular, animada por la poesía de la selva, perso­nificada especialmente en el gran cazador Ojo-de-Halcón. La acción ocurre en la época de la última guerra entre Francia e Ingla­terra, en Norteamérica.

Munro, comandante de un fortín a orillas del lago Sagrado, ame­nazado por el avance del comandante fran­cés Montcalm, pide refuerzos a un fuerte situado en la extremidad occidental del Hudson. Se le envían 1.500 hombres, con los que parten, para alcanzar a su padre, las dos hijas de Munro, Alicia y Cora, acompañadas por el mayor Heyward, ena­morado de Alicia. Las dos muchachas, el comandante y algunos hombres, acompaña­dos por un guía indio, Magua, toman un atajo para llegar antes. Pero Magua, jefe de los hurones, para vengarse de Munro, que en una ocasión le mandó azotar, lleva la expedición a los bosques donde están al acecho sus indios, aliados de los franceses. El encuentro con el cazador Ojo-de-Halcón y sus dos amigos pieles rojas, uno de los cuales, Unkas, es el último de los mohicanos, acérrimos enemigos de los hurones, salva al principio a los ingleses, que más tarde caen prisioneros de los hurones.

Pero son salvados nuevamente por sus amigos y por fin consiguen alcanzar el fuerte de Munro, sitiado por los franceses. Cuando el fuerte se ve obligado a ceder frente a las superiores fuerzas enemigas, a los ingleses supervivientes se les rinden honores, pero se encuentran nuevamente frente a los hurones, que los atacan, matando a una gran parte de ellos y haciendo prisioneros a los demás, entre ellos Alicia y Cora. Munro, el Gran Cazador y sus compañeros tratan de encontrar a las muchachas; sus tentativas para liberarlas resultan vanas, mientras Cora es asignada por el consejo de la tribu a Magua, al que pertenece como presa de guerra. Por fin los ingleses, con la ayuda de la tribu de los Delaware, empiezan la lucha contra los hurones, a los que aniquilan. Magua mata a Cora y a Unkas, y él mismo muere a manos de Ojo-de-Halcón. Cora y Unkas son enterrados uno cerca de otro, y luego, cuando «el tiempo pasó y las esta­ciones, tempestades y sol se sucedieron por encima de los sombríos pinos que vigilaban sobre las dos fosas, nunca olvidadas, tam­bién Munro inclinó para siempre su cabeza gris, que nunca supo resistir el dolor de la cruel pérdida».

Alicia regresó al país de los Rostros Pálidos, y el Gran Cazador se quedó con los fieles Delaware. A pesar de que el estilo de Cooper a menudo es apre­surado, y sus personajes están trazados según un esquema romántico, es genuino en esa obra, al igual que en las otras del mismo autor, el clima de los lugares salva­jes y de sus primitivos moradores. El último mohicano sigue siendo la clásica novela de aventuras entre los pieles rojas, ya no vis­tos como proyecciones de un intelectualismo «ilustrado», sino captados en la realidad y verdaderos, a pesar de su idealización romántica. [Trad. española de Vicente Pagasartundua (Madrid, 1832) y de F. Casas (Madrid, 1921)].

L. Berti

El último mohicano está entre la novela histórica y la aventura. Por mi parte pre­fiero la aventura, ya que tiene un sen­timiento propio, mítico, mientras que la narración histórica es casi solamente un recuerdo. (D. H. Lawrence)

El discípulo que aborrece la lectura del Último mohicano demuestra su instinto de persona civilizada y provista de sentido co­mún. El pedagogo que insiste para que lo lea demuestra sencillamente que es un convencional y un tímido. (L. Lewisohn)