El Retrato, Nicolás Gogol

[Portret]. Narración del escritor ruso Nicolás Gogol (Nicolaj Vasil’evic Gogol’, 1809-1852), publicada en el año 1834. El retrato forma parte de aquellos cuentos llamados comúnmente «na­rraciones de San Petersburgo», porque en esta ciudad, en la que el escritor pasó de la juventud a la madurez, se desen­vuelve su acción y allí fueron escritos. Go­gol quiso que en la edición completa de sus obras fuese incluido este cuento entre los Arabescos, especie de miscelánea de la obra del autor.

En El retrato, obsesionante fantasía macabra, que revela la influencia de Hoffmann, un joven pintor de talento adquiere el retrato de un viejo, cuyos ojos parecen tener vida. Durante la noche, el viejo desciende del cuadro y exhorta al pintor a que abandone su estilo para em­prender una más provechosa carrera, y se convierta en retratista de las personas más influyentes de la ciudad. Seducido por la idea, el joven se ajusta a la moda y, como retratista, se enriquece en poco tiempo. Mas al avecinarse la edad madura se arrepiente de haber traicionado al arte y, movido por la envidia, comienza a adquirir las pintu­ras más bellas que se exhiben en la capital, para destruirlas después. En definitiva, en­loquece y muere.

Poco tiempo después, el retrato del viejo, que había obrado el ma­leficio, es hallado entre los objetos ex­puestos en una galería, y uno de los pre­sentes relata la historia de aquel cuadro ex­traordinario: el viejo pintado es, nada me­nos, el Anticristo en persona, que ha vivido entre los hombres bajo el aspecto de un usurero, causando la ruina y la muerte de numerosísimas personas. Al morir se hizo retratar, y una parte de su maléfica vita­lidad persistió en el retrato. Han transcu­rrido cincuenta años desde la muerte del viejo y el sortilegio debe acabar; ante los espectadores asombrados, desaparece del lienzo y queda sustituido por un mediocre paisaje. Gogol no siempre sabe dominar el género fantástico, y también en El retrato se tiene la impresión del esfuerzo realizado por el autor, ya que el cuento queda con­vertido en una macabra «diablería». El va­lor fundamental estriba en el lenguaje y el estilo, aspectos en los que Gogol rivaliza con Puschkin y a veces lo supera. [Trad. española de Irene Tchernowa en Obras completas (Madrid, 1951)].

G. Kraiksy