El Cura de Tours, Honoré de Balzac

[Le curé ae Tours]. Cuento de Honoré de Balzac (1799- 1850), publicado en 1832. En la ciudad de Tours el buen abate Birotteau, párroco de la catedral, nos es presentado como un plá­cido sacerdote satisfecho de sí mismo y de la vida. Con la muerte de su amigo y pro­tector, el abate Chapeloud, hereda de él un confortable alojamiento en la casa de la vieja solterona beata mademoiselle Gamard; pero el buen hombre, con su senci­llez, no sospecha la enemistad del otro pen­sionista de la madura señorita, el abate Troubert, un terrible ambicioso; y para colmo encuentra manera de herir profun­damente las ambiciones mundanas de la Gamard. Por ello, el pobre Birotteau, con una sencilla artimaña legal, en virtud de un imprudente contrato de alquiler que ha­bía firmado, es arrojado de la casa y des­pojado de todos sus bienes a beneficio del abate Troubert. Sigue un proceso; el plei­to aumenta y se complica asumiendo aspectos políticos y todas las consecuencias caen sobre la cabeza del abate Birotteau, quien se ve entristecido en sus últimos días y reducido a un final miserable.

La nove­lesca historia está conseguida con un sen­tido de lo pintoresco y con una finura de análisis insuperable; además de gran can­tidad de personajes secundarios, las figuras del infeliz Birotteau, de la amargada solte­rona Gamard y del terrible abate Troubert aparecen dibujadas con tal felicidad artís­tica que pueden estar comprendidas en el número de las creaciones más acertadas de este gran novelista que se alababa de «hacer la competencia al estado civil». Sólo en la última página Balzac saca el jugo doctrina­rio de la aventura. Desde que la Iglesia ha quedado casi completamente alejada de los grandes asuntos políticos, naturalezas ar­dientes y enérgicas como la del abate Trou­bert vienen a formar una clase de «soltero­nes», que modernamente recibirían el nom­bre de «refoulés», prestos a convertir, si el caso se presenta, en despiadadas intrigas, sus admirables y temibles cualidades. [Tra­ducción de Joaquín García Bravo (Barce­lona, 1902, y Madrid, 1921)].

M. Bonfantini