El Combate de Tancredo y Clorinda, Claudio Monteverdi

[Il combattimento di Taneredi e Clorinda]. «Madrigal guerrero y amoroso» con tres personajes: Tancredo (v.), Clorin­da (v.), el Texto e instrumentos (cémbalo y violas), de Claudio Monteverdi (1567-1643), publicado en 1638, en el Octavo Libro de los madrigales [Ottavo libro dei madrigali]. Es una de las más bellas, nuevas y audaces composiciones de Monteverdi, y de las más importantes en la historia del arte escénico. El texto está compuesto de las octavas 52 a 62 y de las 64 a 68 del canto XII de la Jerusalén libertada (v.). Monteverdi declaró en el prefacio haber elegido este texto para probar la posibilidad del empleo del acento movido, en un tiempo en que la expresión musical se complacía por lo común en blan­duras semejantes a las de la poesía. Bien se puede asegurar que nadie había intentado mostrar el movimiento de los ánimos en una monodia, recitar cantando, con armonías y ritmos tan evidentes y poéticos. Porque la poesía se sobrepone, precisamente, en esta obra, a cualquier habilidad técnica. Monte­verdi, que ya había tratado de manera ex­celente la monodia en 1607 en el Orfeo (v.) y en 1608 en Ariadna (v.), se propuso más tarde perfeccionar, según sus intenciones y necesidades de artista, el recitado cantado, según el estilo del canto en los primeros tiempos del siglo XVII, renovándolo con el hablar cantando, es decir, con una entona­ción melódica que sirviese para todos los caracteres y para todas las posibilidades del habla.

Como tal estilo de canto se había usado principalmente en el teatro, denominó «de género representativo» a la música com­puesta para ser recitada o cantada. De este modo llama a dos «Cartas amorosas», en el Octavo libro de los madrigales, ciertamente no destinadas a la representación. E igualmente al Combate de Tancredo y Clorinda, el cual, a la manera de los «ballets de cour» franceses, fue cantado y representado mímicamente en el palacio Mocenigo, en Venecia, en 1624, «en tiempo de Carnaval, como pasatiempo de la velada, en presencia de toda la nobleza, la cual quedó tan mo­vida del afecto de compasión que casi estuvo a punto de derramar lágrimas, y prodigó el aplauso…». La importancia del Combate es triple: por el valor del texto, por las feli­ces soluciones dadas por Monteverdi a los problemas propuestos (expresión de la emo­ción afectuosa con novísimos medios y efec­tos instrumentales y vocales), por la subli­me poesía musical, que armonizándose ínti­mamente con la lírica de Tasso, interesa a las acciones y sentimientos, presta alas a la humanidad y descubre celestes visiones.

F. Della Corte