El Año del Alma, Stefan George

[Das Jahr der Seéle]. Volumen de versos del poeta alemán Stefan George (1868-1935), publicado fuera de comercio en 1897 y puesto a la venta en 1899, que puede relacionarse con los Him­nos, Peregrinaciones y Algabal (v.). Son poesías de un triste año sin primavera, que representan «el nudo y la consagración» del poeta o sea su renuncia a la vida pura­mente humana y su consagración a la mi­sión poética. Aquí se inicia el primer mo­mento metafísico de George. Ahora la na­turaleza se inmoviliza, se objetiva casi como fondo de escenario y es el hombre en sí mismo, aislado, el que avanza con toda la majestad de su fuerza creadora y la deso­lada ciencia de su limitación. Quien acom­paña al poeta entre las estaciones verdade­ras y la de su alma es su «Tú», la otra parte del alma que va en busca de su integridad, peregrinando en la nostalgia de sí misma. Parte en otoño «después de la vendimia» en busca de nuevas alegrías para el oscuro in­vierno, hasta que, de golpe, sin primavera, se encuentra en el «triunfo del estío». Si­gue una segunda parte que transcurre len­ta, en la cual George parece reposar en los recuerdos del pasado; ciertamente las «Ins­cripciones y dedicatorias» son reminiscen­cias de amistades pasadas, evocaciones de figuras que dejaron en su vida la huella.

Otros versos semejantes a estos habían sido escritos originariamente en francés y se re­ferían a la estancia parisiense. Este volu­men señaló la celebridad del poeta y Hofmannstahl resumiéndolo dice que son «com­posiciones de palabras, de las cuales, seme­jantes a las chispas que saltan golpeando una piedra gris, surgen paisajes del alma, infinitos como el cielo estrellado, que se extienden por el espacio y por el tiempo, despertando en nosotros la viva sensación de poderlos recorrer todos, sensación que no supera nadie más». Esta sensación es producida sobre todo por la última parte. «Danzas tristes», que son puro ritmo del mundo no romántico sino cósmico, tal como surge de la flauta de Pan. Se cierra el vo­lumen con un grito de angustia lanzado hacia un mundo que está a punto de perderse. El Año del alma representa de hecho el final de un período de la vida poética de George, de su tormento dualista, que encontrará la solución unitaria en la Al­fombra de la vida (v.) Ya desde entonces se presiente que está a punto de llegar la anunciación del nuevo mundo.

G. Federici Ajroldi